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TOKIO
Reserva para coolhunters

13 septiembre 2016

13 Sep’ 16

TOKIO

reserva para coolhunters

Rabat - Tokio - reserva para coolhunters

Tokio es una de las ciudades más alucinantes del mundo. Un lugar donde nacen tendencias que se exportan a las grandes firmas de moda internacional. La ciudad y su fauna autóctona –los tokiotas–, son una reserva para coolhunters.

En una hora he quedado en Shibuya – uno de los barrios comerciales y lúdicos más populares entre los jóvenes de Tokio-, con Cristina, una coolhunter que vive en esta fascinante ciudad para que me la muestre con sus ojos, no con los de un turista apresurado. Nos hemos citado en el centro comercial Shibuya 109, el más popular entre las kogals y gals, jóvenes y mujeres preocupadísimas por la belleza y la moda. No hay un lugar mejor para empezar la caza.

  • Rabat - Tokio - Shibuya coolhunters
  • Rabat - Tokio - Shibuya coolhunters

Pero antes, y para ganar un poco de tiempo, me acerco al Central Park de Tokio, el gigantesco parque de Yoyogui, un auténtico pulmón verde en medio de este ajetreado distrito. Los domingos, me dice Cristina en un WhatsApp, se reúnen los rockabillies tokiotas para lucir sus enormes tupés y bailar frenéticamente ante los visitantes, que se quedan atónitos ante tanto ritmo desenfrenado. Pero hoy es viernes, así que no veo tupés por ninguna parte. Entre semana, lo mejor es pasear y sentarse en un banco en alguno de sus caminos rodeados de cerezos. Sin duda el paisaje invita a la relajación y puedo comprender porque los nipones son unos maestros de la meditación.

Debo encontrarme con Cristina y abandono la tranquilidad del parque para internarme en la vorágine del centro comercial. Shibuya parece Times Square en hora punta. No puedo evitar la comparación con la plaza neoyorquina, pero lo que cambia a los ojos del visitante es la gente, en cantidad y variedad.
En esta reserva de tendencias para la moda, existen muchas especies. Cada una con su propio estilo: lolitas, ganguro, visual kei, gals… El móvil de Cristina no deja de hacer fotos, y entre selfie y selfie, yo también voy añadiendo archivos a mi Instagram.

Como siempre, cada barrio o distrito tiene su propia fauna. Cristina, que conoce bien esta selva de tendencias, me indica que las referencias más cool para moda adolescente se encuentran en Shibuya y Harajuku, y a las tokiotas a las que les entusiasma la moda de las grandes marcas –gals y kogals- les gusta Aoyama, Omotesando, Ginza y Daikanyama.

  • Rabat - Tokio - gals y kogals
  • Rabat - Tokio - Omotesando hills

Decidimos ir a la calle comercial de Omotesando, donde se encuentran los mejores establecimientos y las tiendas más lujosas. Más de 100.000 vehículos pasan por esa calle a diario. El interiorismo de los establecimientos es tan espectacular como la arquitectura de los edificios. Allá están las impactantes tiendas de Dior, Tod’s y el centro comercial Omotesando Hills, con sus 130 establecimientos dedicados a la moda y al lujo. Es evidente, que Occidente y Oriente se dan la mano en este barrio de Tokio.

La búsqueda de nuevas especies nos ha despertado el apetito. Cristina propone cenar al Sukiyabashi Jiro. Y no me lo puedo creer. Jiro es el sushichef más famoso del mundo, el más longevo –90 años– y donde mejor puedo degustar nagiris, suhis, tempuras… No hay personalidad mundial de visita a la ciudad que no se haya sentado en la barra del pequeño local de Jiro. Posee tres estrellas Michelin ¡Y se encuentra en las galerías comerciales de la estación de metro de Ginza! Cristina es una perfecta anfitriona y reservó mesa en cuanto tuvo la confirmación de mi viaje, meses atrás. Nunca podré agradecérselo lo suficiente: creo que es una de las experiencias gastronómicas más alucinantes de mi vida. Solo que ahora tengo un problema, tendré que compararlo con el Koy Shunka de Barcelona, con Hideki Matsuhisa, para mí el mejor sushiman que he conocido. Será un placer volver y comprobar la diferencia.

  • Rabat - Tokio - Sukiyabashi Jiro
  • Rabat - Tokio - Shinjuku

Acabamos la noche paseando otra vez por el centro de Shibuya. La caza continúa, pero más relajadas. Tokio, al igual que Nueva York, nunca duerme. Pasar el Cruce de Shibuya es toda una experiencia. La estatua de Hachiko, el perro que esperó nueve años a que volviera su dueño ya fallecido, es el punto de encuentro de cientos de personas. Es impresionante ver como los coches esperan pacientemente a que los viandantes pasen por sus pasos de cebra, y viceversa. De noche, el espectáculo de luces, la música como banda sonora y la gente, que parece actuar como extras, me hacen sentir como una actriz en una película. No como Scarlett Johanson en Lost in Translation, donde se encontraba perdida, si no como un personaje del NeoTokio de Akira, la película manga más celebrada de Katsuhiro Otomo. Paradójicamente, la ciudad más poblada del mundo no me transmite ninguna sensación de agobio.

Ya en mi habitación del Park Hyatt – el hotel en el que precisamente se rodaron escenas de la película Lost in Translation– me dejo llevar por la magnitud de las vistas. El hotel está en el centro administrativo y comercial de Tokio, en Shinjuku, y Cristina me ha escrito un WhatsApp para recordarme el planning del día siguiente. Tengo la cabeza llena de ideas y de imágenes. Seguro que alguna inspiración me vendrá mientras en un canal de TV japonés emiten spots de lo más surrealista. Mañana continuaremos nuestro safari.

Rabat - Tokio - Park Hyatt

PARK HYATT TOKYO

3-7-1-2 Nishi Shinjuku, Shinjuku-Ku
Tokyo, Japan, 163-1055

tokyo.park.hyatt.com

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