Casa Codina es muchas historias a la vez. Es la de un edificio histórico del modernismo catalán que levantó el arquitecto Antoni Rovira i Rabassa en 1898. Es la de una familia de joyeros que en 2015 se asentó en la milla de oro barcelonesa con un espacio de enormes dimensiones y que siempre ha sido más casa que tienda. Y es la historia que comienza a escribirse a partir de hoy en esta misma boutique, que no vuelve a abrir porque sus puertas nunca se han cerrado a las amantes de la firma, sino que renueva su imagen con una espectacular puesta en escena.
Mujeres que forman parte del universo de RABAT
RABAT ha convertido esta joya del número 94 del Passeig de Gràcia en una experiencia inmersiva protagonizada por las cuatro estaciones. A través de las vitrinas que exponen su siempre espectacular propuesta de su alta joyería artesanal, podemos viajar por diversos espacios creativos en los que entran en juego diferentes atmósferas, materiales, diálogos de luz y sensaciones. Más que una renovación se trata de una evolución del relato de la firma, que subraya el savoir-faire de la casa y su vocación contemporánea sin perder el vínculo con el legado arquitectónico del edificio.
Las primeras en disfrutar de este escenario mágico, han sido las mujeres que forman parte del universo de RABAT. Ellas nos invitan a un recorrido por Casa Codina y nos muestran las piezas más especiales dentro de una de las boutiques más espectaculares.

Ellas aman la joyería artesanal
Eugenia Silva es una incondicional de RABAT. A través de ella, las piezas más exclusivas de la firma han llegado a eventos internacionales de cine y moda. Para la modelo, Casa Codina es un espacio que respira “un lujo con historia detrás” y considera que lo más importante en una joya es “que me represente”. Su estación favorita es el invierno porque además de trasladarla a las Navidades de su infancia es “una estación que, a pesar de que hace frío, es cálida”. Precisamente ese momento del año está representado en tonos coral en la boutique, para conseguir ese ambiente acogedor y, a la vez, sofisticado.
Susana Abaitua es la actriz de moda y una de las mujeres que trasladaron el brillo de RABAT a la alfombra roja de la última edición de los Goya a través de una exclusiva selección de piezas de diamantes. Nada más entrar por la puerta, la boutique le transmite “mucha elegancia y hogar” y confiesa que su estación “cien por cien siempre será verano porque me gusta mucho el mar, me gusta mucho hacer surf”. En Casa Codina, el verano está representado a través de una decoración en tonos coral y azul, y con la luz del Mediterráneo como protagonista.

Belén Hostalet también elige el verano, momento en el que le encanta combinar las joyas con un vestido de seda. Casa Codina le transmite “familia” y cuando le preguntamos qué hace que una joya de RABAT sea icónica no duda en contestar: “los diamantes”.
Igual para Carla Vico, que considera los diamantes como “una piedra que significa amor, compromiso y que me une mucho a momentos importantes en mi vida”. Carla se declara una persona de armonía, “tanto en lo estético como en lo cotidiano”, y se decanta por la primavera porque es “una época de muchísima luz y muchísima energía”. Esa energía irrumpe en la boutique mediante paredes verdes que evocan la naturaleza y un mosaico blanco que nos recuerda a los pétalos de una flor.
Como prescriptora de tendencias, Almudena Cañedo determina que a la hora de elegir una joya lo más importante es que sea atemporal. En cuanto a su estación preferida, se queda con el otoño porque “a mí me gusta mucho el campo y el color de las hojas en el suelo, los naranjas, los marrones…” y reconoce que en el trabajo es una persona más metódica, pero en su día a día se considera más caótica. Precisamente, esos tonos de los que habla Almudena tiñen el espacio otoñal de Casa Codina: entre los terracota, el cobre y el oro.

Por su parte, Sandra Gago ha encontrado en RABAT un aliado para completar sus estilismos de vocación minimalista. Elige los diamantes porque “es la piedra protagonista en mi anillo de compromiso y en las joyas que tengo por el nacimiento de mis dos hijos”. Para Sandra, lo que hace que una joya de RABAT sea icónica es la “historia que hay detrás de cada una de ellas”.
