El Tour de Francia no se mide solo en kilómetros, sino en segundos: diferencias casi imperceptibles que separan un maillot amarillo de un segundo puesto o una escapada decisiva de un intento fallido. En ese escenario de máxima exigencia, cada instante cuenta y define el ritmo de la competición, donde resistencia, estrategia y técnica se convierten en una cuestión de actitud.
TUDOR: EL ESPÍRITU COMPETITIVO DESDE EL PELOTÓN
Tudor Pro Cycling
En el contexto actual del Tour, Tudor adquiere protagonismo a través del Tudor Pro Cycling Team, un proyecto que refleja la ambición de la marca por consolidar su identidad en el ciclismo de élite. Más allá de su presencia, el equipo encarna valores como la precisión, la exigencia y la adaptación, estrechamente ligados al universo relojero de Tudor, convirtiendo cada etapa en un espacio donde la marca participa activamente en la competición.


Tudor Black Bay Chrono
Esta conexión con el ciclismo se materializa en modelos como el Black Bay Chrono, una pieza que sintetiza la relación de Tudor con la competición. Inspirado en el cronógrafo deportivo, combina robustez, legibilidad y funcionalidad para ofrecer un control preciso del tiempo en entornos exigentes. Más allá de su desempeño técnico, transmite una identidad ligada al rendimiento y a la superación constante, en sintonía con el espíritu del ciclismo profesional.
Un mismo pulso competitivo
En el Tour de Francia, la carretera y el tiempo comparten un mismo lenguaje: rendimiento, técnica y resistencia. El Tudor Pro Cycling Team encarna esa exigencia en competición, mientras la marca la traduce en sus relojes. Más allá de lo visible —esfuerzo, estrategia, resistencia—, hay un motor constante: la ambición. En ese equilibrio, Tudor encuentra su lugar como parte activa de una disciplina donde cada instante cuenta.

TISSOT: LA PRECISIÓN QUE DEFINE LA CARRERA
Tissot en el corazón del Tour
Como cronometrador oficial del Tour de Francia, Tissot registra cada instante en una competición donde los finales se deciden por milésimas. Sus sistemas de medición, basados en sensores y tecnología avanzada, permiten capturar en tiempo real la evolución de cada etapa, desde los primeros movimientos hasta los sprints finales. Aquí, la precisión no es solo técnica: es la base de la justicia deportiva. Un papel silencioso pero esencial que garantiza la fiabilidad de cada resultado. Porque en el Tour, medir con exactitud es también parte de la competición.


PR100 y T-Touch Connect Sport:
Esta conexión con el ciclismo se expresa en modelos como el PR100 y el T-Touch Connect Sport, dos interpretaciones complementarias del tiempo en clave deportiva dentro del universo de Tissot en el Tour de Francia. El PR100 destaca por su precisión y claridad funcional, con un diseño equilibrado pensado para el día a día. Por su parte, el T-Touch Connect Sport traslada esta visión a un entorno más tecnológico, incorporando funcionalidades conectadas sin renunciar al ADN relojero suizo. Dos propuestas que, desde enfoques distintos, comparten una misma idea: convertir el tiempo en una herramienta de precisión al servicio del movimiento.
Precisión que define la carrera
En el ciclismo, todo parece visible: el esfuerzo, la estrategia, la resistencia. Pero hay algo que no siempre se percibe, aunque lo determine todo: el tiempo. En esa dimensión, modelos como el PR100 y el T-Touch Connect Sport nacen como extensiones de una disciplina donde cada segundo cuenta, dos propuestas que traducen en lenguaje relojero la intensidad de una de las competiciones más exigentes del calendario deportivo.
