Cuando se habla de las grandes manufacturas suizas se suele decir que forman la "trinidad": Audemars Piguet Patek Philippe y Vacheron Constantin, algo a mi entender totalmente injusto porque, sin desmerecer a ninguna de ellas, hay razones sobradas para incluir a Breguet en ese Olimpo por muy franceses que fueran sus orígenes. E incluso una quinta que debería estar ahí por méritos propios, y no es otra que LeCoultre, más tarde conocida como Jaeger LeCoultre o sencillamente JLC. Es más, la propia historia de al menos tres de las "maisons" se cruza en algún momento con la del maestro creador de calibres LeCoultre. Vamos a hacer un somero repaso de quiénes son y qué han aportado a la industria, aunque tal vez deberíamos decir "arte relojero". Nota previa para quien pueda echar en falta datos: esto no es un tratado de historia sino una recolección de puntos clave.