"Versátil" es una de esas palabras que el marketing de estilo de vida ha vaciado de significado.
Se usa para vender cualquier reloj sin personalidad, como si la neutralidad fuera lo mismo que
la versatilidad. No lo es. Un reloj de verdad versátil es de las cosas más difíciles de diseñar
bien: necesita una caja que funcione en la muñeca todos los días, una mecánica que no te dé
sustos, y una estética con suficiente peso propio para no desentonar ni en una reunión de
trabajo ni en una cena informal.