Hublot lleva años colaborando con artistas a través de su programa Hublot Loves Art, con nombres como Takashi Murakami, Richard Orlinski, Maxime Plescia-Büchi (Sang Bleu) o Daniel Arsham. La última colaboración es con Jeff Koons y consta de dos relojes muy distintos entre sí: el Classic Fusion Balloon Dog y el MP-14 Origin.
Lo que distingue estas colaboraciones de otras es que el artista no se limita a decorar la esfera. Koons ha trabajado cuarenta años con metales pulidos a espejo, con el volumen inflado y con el reflejo, y Hublot ha adaptado la caja, la corona y hasta la arquitectura del calibre a esas ideas. En el MP-14 se nota más que en ningún otro lado.

Classic Fusion Balloon Dog
Parte de la escultura más conocida de Koons, el Balloon Dog de la serie Celebration. La caja mide 42 mm y se fabrica en tres versiones de 200 piezas cada una: acero pulido a espejo, aluminio anodizado azul y aluminio anodizado rojo.
El Classic Fusion tiene normalmente aristas muy marcadas y la construcción en capas de siempre. Aquí carrura y bisel se redondean con perfiles abombados para parecer un globo a punto de explotar. La corona imita la boquilla de inflado, en aluminio moldeado y elastómero, y a las 10:30 sale un pequeño apéndice curvado que reproduce la cola del animal. Rompe la simetría de la caja a propósito.
El detalle que más me gusta es el segundero: el contrapeso de la aguja es un Balloon Dog tridimensional completo que da vueltas sobre la esfera espejada. Es un reloj que no pretende pasar desapercibido, y en este caso me parece coherente con el artista.
Por dentro lleva el calibre HUB1710, automático, a 4 Hz y con 50 horas de reserva. La masa oscilante, visible por el fondo de zafiro, tiene un contorno redondeado en la misma línea que la caja.

MP-14 Origin
Aquí la cosa cambia de escala. El MP-14 Origin by Jeff Koons pertenece a la línea Masterpiece de Hublot, se limita a 30 unidades en todo el mundo y estrena el primer tourbillon central automático de la casa.
La caja es un bloque octogonal de zafiro de 44 mm, con fondo, tornillería y asas en titanio grado 5. Según Hublot, mecanizar y pulir ese bloque lleva más de 530 horas. No lleva coronas salientes, para no estropear la pureza de la caja: el remonte manual (grabado como ENERGY PULSE) y la puesta en hora (COSMIC ALIGN) se accionan desde dos mandos empotrados.
El calibre HUB9014 tiene 594 piezas, oscila a 3 Hz y da 60 horas de reserva. El tourbillon se coloca en el centro del movimiento. Para dejarlo a la vista, los ingenieros quitaron el rotor central y lo sustituyeron por una masa oscilante periférica que recorre el borde del mecanismo.
Encima del tourbillon hay una cúpula de zafiro con barniz azul translúcido, aplicado a mano, que remite a las esculturas Gazing Ball de Koons, esas esferas de vidrio azul que reflejan a quien las mira. La hora se lee sin agujas, con anillos concéntricos en oro blanco de 18 quilates que llevan cubos con barniz rojo para las horas y cubos pulidos para los minutos. Sobre ellos hay dos pistas fijas con 202 piedras, entre diamantes baguette y zafiros azules, unos 2,3 quilates en total.

Dos relojes, dos públicos
Esta colaboración enseña bien las dos caras de Hublot. El Balloon Dog es diseño industrial aplicado a un modelo de catálogo, y demuestra que la casa puede moldear formas poco ortodoxas sin perder estanqueidad ni comodidad. El MP-14 es otra cosa: un tourbillon central con carga periférica y lectura tridimensional, que solo está al alcance de muy pocas manufacturas.
Como pieza de colección me interesa más el MP-14, y lo haría aunque Koons no hubiera intervenido, por la parte técnica. El Balloon Dog, en cambio, es el reloj que hará que la gente pregunte por la colaboración. Lo que sí queda claro es que Hublot ha dado al artista margen para tocar la estructura del reloj, y eso se nota en el resultado.