Siempre ha habido interés del público por saber qué usan sus dirigentes, y tal vez aquí lo suyo sería hablar de los relojes patrios o, más concretamente, de los que usan, han usado o usaron nuestros propios gobernantes.
Y no sé si es porque la cultura anglosajona ve el tema de forma distinta, porque se da por hecho que los presidentes norteamericanos se pueden costear los relojes que les apetezcan, o porque sencillamente nadie se fija en eso (excepto nosotros, los aficionados), el caso es que hay mucha más literatura histórica disponible acerca del reloj de -por ejemplo- Barack Obama que de… (rellénese la línea de puntos según la preferencia de cada uno).
El “Hiram Watch”: el reloj masónico que acompañó a Warren G. Harding
Tal vez la prueba más palpable de lo que acabo de escribir sea el reloj de alguien que hasta a los boomers nos queda lejos: Warren G. Harding, elegido vigésimo noveno presidente de los EEUU en 1920, era masón, y usaba un reloj de bolsillo con todos los símbolos relacionados con la masonería: desde la forma triangular de la caja al Ojo de la Providencia grabado en su reverso (como lo está también en el reverso del billete de un dólar). Se trata de un “Hiram Watch”, un fabricante de Nueva Jersey que solo hacía este tipo de cajas. El calibre es un Waltham. En realidad, hasta 14 presidentes han sido masones, empezando por el propio George Washington. Volviendo por última vez a las comparaciones locales, baste recordar que “masón” era un insulto hasta no hace tanto…

Antes de él hubo otros 28 presidentes, pero nos fijamos en dos: el ya mencionado George Washington, primero de la lista, y Abraham Lincoln. Ninguno de ellos tuvo un reloj suizo. En 1788 Washington encargó a uno de sus gobernadores, en misión diplomática a Europa, un reloj que este acabaría comprando en París a Jean-Antoine Lepine, relojero del rey Luis XVI y que permaneció en la familia del primer presidente hasta 1935.

El Waltham “Ellery”: el reloj que marcó la era de Abraham Lincoln
Por su parte, Lincoln tuvo uno de los relojes más populares de su época: un Waltham “Ellery”, económico y resistente, usado por muchos soldados en la Guerra Civil. No fue una cuestión de patriotismo. La Guerra Civil marcó el inicio de una era en la que las empresas relojeras estadounidenses eran la envidia de las suizas, que todavía no habían descubierto los beneficios de la construcción con piezas intercambiables que los norteamericanos habían aprendido fabricando armas, concretamente revólveres Colt. Gracias a esto, sus relojes no solo eran más económicos que los de las empresas suizas, sino que también eran más precisos (otro día hablaremos de cuando los suizos falsificaron calibres para hacerlos pasar por norteamericanos).

Lincoln tuvo, además, un reloj de fabricación inglesa -Liverpool- en caja de oro ‘nacional’ (esto es, made in USA) sobre el que hay una curiosa historia conocida hace relativamente poco: El 13 de abril de 1861, el mismo día que empezó la Guerra Civil norteamericana, el inmigrante irlandés y relojero Jonathan Dillon, que trabajaba para la joyería M.W. Galt and Co. en Washington, D.C., estaba reparando el reloj de bolsillo del presidente Abraham Lincoln cuando se enteró del ataque de los confederados al Fort Sumter (inicio “oficial” de la guerra). Lo que hizo en ese momento se supo 148 años más tarde, cuando se hubieran cumplido 200 del nacimiento de Lincoln. En 2009, un tataranieto de Dillon llamó al museo Smithsonian -custodio actual del reloj- diciendo que había una inscripción bajo la esfera de la que nadie sabía nada. En realidad, el propio Dillon lo había contado un reportero del New York Times a principios del siglo XX, y el tataranieto había localizado el recorte de prensa entre sus papeles.

La inscripción, hecha probablemente con unas pinzas o un destornillador, decía:
«Jonathan Dillon 13 de abril de 1861 Fort Sumpter [sic] fue atacado por los rebeldes en la fecha antes mencionada J Dillon 13 de abril de 1861 Washington gracias a Dios tenemos un gobierno Jonth Dillon.»
Lincoln nunca conoció a Dillon ni supo que su lujoso reloj de abogado llevó oculta semejante anotación histórica desde ese día. Murió asesinado exactamente cuatro años y un día más tarde.
Franklin D. Roosevelt y el primer reloj de pulsera en la Casa Blanca

Saltamos de nuevo al siglo XX. Franklin Delano Roosevelt fue el primer presidente en usar un reloj de pulsera. Tuvo varios, aunque el más conocido es el Movado Calendograph referencia 44776 -adquirido en Tiffany’s y por tanto con su nombre en la esfera- que en 1945 lució en la conferencia de Yalta, final oficial de la Segunda Guerra Mundial. Siendo su reloj más conocido, irónicamente, sólo pudo usarlo durante tres meses: fue un regalo de cumpleaños (30 de enero, grabado en el fondo), la conferencia se celebró a principios de febrero y Roosevelt fallecía el 12 de abril siguiente. El reloj fue subastado por Antiquorum en 2009 con una estimación de remate en una horquilla entre 50.000 y 70.000 dólares, pero las pujas quedaron desiertas. Se desconoce su paradero actual.
Tres años antes, y también por su aniversario recibió como regalo un reloj de bolsillo de oro Frankfeld -suizo- con repetición de minutos y sus iniciales FDR grabadas en la tapa externa, y una dedicatoria en la tapa interior: “Presentado al presidente Roosevelt por el Dr. Boldan, ex ministro de Educación, en la cena del Club de Leones de La Habana el 30 de enero de 1942”

Gallet Flying Officer: el primer reloj con hora mundial usado por un presidente
Si Roosevelt fue el primer presidente norteamericano en usar un reloj de pulsera, su sucesor Harry S. Truman fue tal vez al que más se le conocen (con permiso de LBJ, luego lo vemos). Su reloj más famoso es el Gallet Flying Officer, que lució en multitud de ocasiones (regalo de dos congresistas, como atestigua el grabado del fondo). El Flying Officer de Truman era parte de la línea Gallet Clamshell, los primeros cronógrafos resistentes al agua. El fondo de la caja está fijado por cuatro tornillos y cuenta con pulsadores redondos. El Flying Officer se distingue por ser el primer reloj capaz de indicar la hora mundial. El bisel debía ajustarse a la ciudad de origen y, a partir de ahí, las ciudades en el borde de la esfera, junto con el bisel, podían utilizarse para indicar la hora de otras ciudades del mundo. Se da la circunstancia de que la marca ha sido recientemente resucitada por Breitling.

Como también ha sido recuperada por Breitling la marca Universal Geneve, de la que Truman tuvo un cronógrafo Tri-Compax referencia 12551 y que lució en la conferencia de Postdam en Julio de 1945, tal como atestigua el grabado de su fondo. Este reloj fue subastado por Antiquorum en 1994 con un precio de salida de entre 7.000 y 9.000 francos suizos. Se acabó rematando por 23.000.

Cómo el Vulcain Cricket se convirtió en el verdadero “reloj de los presidentes”
Poco antes de dejar la presidencia en 1953, la asociación de fotógrafos acreditados en la Casa Blanca (WHNPA, White House News Photographers Association) le regaló el que, con permiso de Rolex, acabaría siendo conocido como el reloj de los presidentes: un Vulcain Cricket, con la dedicatoria en el fondo “Una más, por favor”, típica petición de los fotógrafos al fotografiado.

Pero la relación no termina aquí, ni mucho menos. Tal vez porque los relojes de pulsera se habían impuesto definitivamente sobre los de bolsillo y porque se habían convertido en el regalo ideal, Harry S. Truman parecería hoy un aficionado más, con una caja bien surtida. Está documentado un reloj Baylor President de oro blanco de 14 kilates, recibido el 26 de septiembre de 1948, durante su campaña electoral en San Antonio, Texas.

El reloj-moneda de Movado: la pieza más insólita en la colección de Truman
Un reloj-moneda de Movado, con la inscripción “A nuestro jefe Truman Dem. Club Xmas 1952″ en la cara interior. Ambas caras de la moneda dicen «San Cristóbal, protégenos» y muestran una imagen de San Cristóbal con Jesús a su espalda cruzando el río.

Se le atribuyen también varios relojes sin confirmar, como un Vacheron Constantin, un cronógrafo Heuer de oro (que nadie ha visto) y un cronómetro de marina regalado por Hamilton y del que solo se conserva la carta de agradecimiento presidencial.

Dwight D. Eisenhower, héroe de guerra, compró un cronógrafo Heuer al término de la contienda, y además quedó inmortalizado en en un anuncio brasileño de la época:

También tuvo un Vulcain Cricket que usaba a menudo, y se cuenta la anécdota de que la alarma se puso a sonar en medio de una conferencia de prensa que estaba dando para anunciar aranceles… a los relojes suizos. Risas nerviosas, porque a esas alturas todos los asistentes sabían que se trataba de un cricket.


Precisamente por ese acto proteccionista, Hamilton Watch regaló a Eisenhower un reloj con los retratos de sus cuatro nietos en la esfera. La prometida de uno de ellos -e hija de Richard Nixon- le alabó el reloj, e Ike mandó realizar uno parecido, esta vez con las imágenes de sus padres (Richard y Pat Nixon), su hermana Tricia y su prometido David Eisenhower (nieto del propio Ike).
Los Vacheron Constantin de la Cumbre de Ginebra: los relojes que buscaron influir en la paz mundial
Está documentado que durante su presencia en la Cumbre de Ginebra de 1955 -en plena guerra fría- recibió uno de los ocho relojes Vacheron Constantin regalados por un grupo de ciudadanos a los mandatarios que asistieron (el propio presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, el primer ministro británico Anthony Eden, su ministro de exteriores, Harold McMillan, el primer ministro francés, Edgar Faure, entre otros), personalizados con el nombre de cada uno y con una nota que decía “Estos relojes deben tener una buena influencia en usted, su país y la paz en el mundo”. Varios de ellos han salido a subasta en los últimos años.

El que sí usó profusamente Eisenhower fue un Rolex Datejust (con el certificado de cronómetro número 150.000) regalado por la propia marca, y es el primer presidente norteamericano del que se sabe que tuvo un Rolex. En la trasera lleva grabadas las cinco estrellas del grado de general, la fecha 19-12-1950 y las iniciales de su propietario, iniciales que se repiten en el cierre del brazalete Jubilée.

Hay infinidad de imágenes donde aparece luciéndolo, aunque tal vez la más famosa sea la portada de la revista LIFE de 1952

El Rolex que JFK nunca usó: el polémico regalo de Marilyn Monroe
Contrariamente, otro presidente famoso, John Fitzgerald Kennedy, más conocido como JFK, nunca usó su Rolex de oro. Y no lo usó porque fue el regalo de su amante Marilyn Monroe, que se lo hizo llegar a través de un asistente con la dedicatoria grabada “JACK / With love as always / from / MARILYN / May 29th 1962” el mismo día que le cantó el famoso Happy Birthday en el Madison SG. Parece que, en cuanto lo vio, JFK le dijo al asistente “deshazte de eso”. Apareció en una subasta de 2005, adjudicándose por 120.000 dólares

Hace ahora 65 años, JFK prestó juramento como el 35.º presidente de los Estados Unidos luciendo el reloj Omega que le regaló su amigo Grant Stockdale. La anécdota es que Stockdale había hecho grabarla dedicatoria “Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, de su amigo Grant” antes de las elecciones, demostrando así su fe en su candidato. Tal vez sea por eso que Stockdale fue posteriormente nombrado embajador en Irlanda… Este reloj fue comprado en una subasta de 2005 por Omega (350.000 dólares, que debió financiar sacando una edición réplica conmemortiva) y actualmente se expone en su museo de Bienne. Como curiosidad, este reloj fue confundido durante mucho tiempo con un Tank de Cartier, cuando lo cierto es que JFK nunca tuvo ningún Tank (Jackie sí tuvo uno, dedicado por el propio presidente).

¿Cartier o Vacheron Constantin? ¿Omega? El misterio del reloj que llevaba JFK en Dallas
El Cartier que JFK sí solía usar era redondo, de oro de 18 quilates y fue un regalo de su esposa Jacqueline por su cuarto aniversario de bodas. Lleva inscritos las iniciales del presidente y la fecha de su boda. Según algunas fuentes, este es el reloj que llevaba el día de su asesinato en Dallas. No siendo un Tank, es sabido que Cartier solía remarcar relojes ajenos, y se dice que este bien podría ser un Vacheron Constantin.

(Una información reciente, acompañada de una foto del mismo día del magnicidio, indicaría que el reloj que llevaba ese día no era el Cartier sino el Omega tipo “Tank”, de ahí la posible confusión. De ser así, el Omega sería el reloj que llevaba en su primer día como presidente, y también en el último)

Hay aun un último reloj con su propia historia. Un “Nastrix 57 jewels”, regalo de una pareja amiga que, dados los acontecimientos (está fechado en 1963), Kennedy pudo usar poco. Este reloj llevaba una dedicatoria, algo que no impidió que Jacqueline se lo acabara regalando a su nuevo marido (Aristóteles Onassis) cuando quedó viuda. En 2009 Antiquorum lo adjudicó por 120.000 dólares

El Patek Philippe 2526 Golden Rule: el reloj masónico que definió una era
Si Ike Eisenhower fue el primer presidente con Rolex, Lyndon B. Johnson es el primero no solo en usar sino también en ¡regalar! Patek Philippe. Y no cualquier Patek. La referencia 2526, que había debutado en 1953, es el primer reloj de pulsera automático de la firma producido en serie. El calibre 12-600AT se sigue considerando hoy en día uno de los mejores movimientos automáticos jamás concebidos, fruto de décadas de I+D, ya que Patek había tenido que esperar a que expirara la patente de Rolex sobre la masa oscilante como mecanismo de carga. Hay una versión Golden Rule (Regla de Oro), que tiene escrito en la esfera dicha regla: “Do onto others as you would have them do onto you” (Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti).
Se trata de un lema masónico, y se sabe que Johnson fue iniciado en la masonería a mediados de 1937, aunque no parece que fuera muy activo. Estos relojes (unos diez) serían un encargo del entonces senador y futuro presidente al distribuidor Tiffany’s (que también dejó su inscripción en la esfera). Era conocida la afición de LBJ a regalar objetos de Tiffany’s, y a regalar en general. Pasen y vean.

Una vez presidente, y tal vez por aquello de aparecer más patriótico -y menos ostentoso- encargó un número indeterminado de los entonces nuevos relojes Hamilton Electric con la misma leyenda, a la que se añadió su firma, para regalar.

Aún con Hamilton, y siendo todavía senador, su partido le regalo en 1958 un Hamilton Pacer, también eléctrico.

Como los anteriores presidentes, también recibió un Vulcain Cricket. Tanto le gustó, que en una visita de estado a Ginebra pidió a su personal que compraran todos los que se pudieran encontrar en la ciudad, también para regalar (¿Ya he dicho que era muy dadivoso?). Usó varios modelos, con y sin fecha, algunas veces para ‘escaparse’ de las reuniones haciéndolo sonar en medio de ellas, alarmando con ello a los responsables de su seguridad porque confundían el zumbido con el de alguna posible bomba.

Cómo Lyndon B. Johnson popularizó el Rolex Day‑Date y lo transformó en un símbolo de poder
Siendo fan de Cricket, no es extraño que también tuviera un JLC (LeCoultre, en los Estados Unidos) Memovox Worldtime. Parece que encargó dos unidades, y una se la regaló a un ciudadano mexicano cuya familia lo conservó en estado NOS hasta que lo vendió años después. En 2013 apareció en eBay. Se reconocen por el sello presidencial en su fondo.

Con todo, Lyndon Baines Johnson quedó asociado -cómo no- a Rolex cuando probablemente adquirió (no he averiguado si se lo regaló la marca, como en el caso de Eisenhower) un Day Date para celebrar su ascenso a la presidencia del país. Poco antes Rolex estuvo publicado una serie de anuncios que la relacionaban con los líderes del mundo, y puede que fuera por esto que llamaron la atención de LBJ. El caso es que desde entonces tanto el Day Date de oro como ese brazalete en particular se conocen como “President”.
Y ¿saben qué? Durante su mandato Johnson compró ¡y regaló! varios de estos relojes.


¿Fue LBJ el mayor amante de la relojería en la historia presidencial?
Tal vez Lyndon B. Johnson sea el más “relojero” de los presidentes norteamericanos (más incluso que Truman), porque además de los descritos se le conocen varios más, normalmente regalos de admiradores u otros políticos. Desde un Longines a un Bulova Accutron, pasando por otro Hamilton… y los Benrus Cricket que también encargó con la “regla de oro”. No se sabe cuántos, pero también fueron para regalar.



He dicho que ‘tal vez’ LBJ fuera el presidente más relojero. En la próxima entrega saldremos de dudas.