Escoger un reloj. Ardua tarea. Parecería que, viviendo entre relojes, se vuelve algo más sencillo. Nada más lejos de la realidad: se vuelve exponencialmente más complicado. Sin embargo, lo que sí se simplifica es entender qué para quién. Es decir, qué relojes recomendarle a quienes tienen ciertos rasgos de personalidad. Ese es el objetivo de este artículo: desgranar por qué ciertos relojes casan con cuatro tipos de personalidad diferentes. Así, y enmarcado en el contexto del Día del Padre, servirá como guía para atacar de manera ordenada la gran tarea que es escoger un reloj.
El purista
Esta es una persona que huye de modas y que busca la esencia en los objetos que le rodean. Premia lo analógico, es fan de «la forma sigue a la función», quizás del diseño minimalista y de los objetos bien hechos, con buena construcción y pensados para durar. Para el purista lo tengo muy claro: el Tudor Black Bay 54. Un reloj que envuelve la esencia de la marca en un diseño y proporciones muy similares a las de 1954 —el año en el que se presentó la pieza que da lugar a esta, digamos, «reedición»—, pero con maquinaria puntera de Tudor desarrollada y fabricada en Kenissi. Personalmente, me considero bastante purista. Me gustan los objetos bien hechos y que pasen por debajo del radar. Disfruto de que aquello que me rodea esté hecho con los ideales con los que pienso que yo lo haría si fuera mi labor. En este caso, el Tudor Black Bay 54 toca todas las notas correctas.


El arquitecto del detalle

Quizás el nombre sea algo etéreo, pero espero que se entienda en la explicación. La diferencia principal entre el purista y el arquitecto del detalle es que, para este último, la forma no necesariamente debe seguir la función, y el minimalismo no es una máxima a seguir. Es puro diseño. Diseño, diseño, diseño. En su casa te das cuenta de que le apasiona el diseño interior y el mobiliario, no huye del arte como decoración y, muy probablemente, su profesión esté ligada a algo creativo. Para esta persona tengo, por supuesto, un reloj: el IWC Portugieser Chronograph. Es un reloj con un diseño armónico, balanceado. Aun teniendo la funcionalidad de cronógrafo, no está pensado como una pura herramienta. Pienso que quienes casen con la descripción que he hecho al comienzo encontrarán en el IWC Portugieser Chronograph una pieza que no les dejará indiferentes.
El vanguardista

Hagamos un gran giro. Vayámonos a una persona que no se siente cómoda en el status quo y que piensa siempre en cómo mirar hacia adelante sin miedo a romper con las convenciones sociales. Probablemente lleve una vida moderna, urbana, potencialmente en sitios cálidos. Esta persona lleva un Hublot Big Bang Unico. Es un reflejo total de su personalidad. Es «alto y claro», no «bajo el radar». Es el radar. Hublot es una marca cuya misión es romper convenciones y crear productos desde una hoja en blanco, no pensando en lo que ya existe. Puede ser polarizante en diseños, pero cuando una persona con estas características encuentra la marca, suele ser un match idóneo. Y, dentro de la marca, pienso que, del catálogo actual, la pieza con mayor ADN Hublot es el Big Bang Unico, por su diseño rompedor y su calibre manufactura, que también derriba unas cuantas barreras convencionales en arquitectura de movimientos relojeros.
El clásico

Este tipo de personalidad es, probablemente, la más fácil de explicar. «Cualquier tiempo pasado fue mejor» para quien tiene muchas opciones en la relojería actual. Recordemos que la mayoría de grandes diseños icónicos, algunos aún con gran demanda, tienen más de 50 años. Sin embargo, si hay una marca que trabaja los clásicos con cuidado y acierto, es Vacheron Constantin con su línea Historiques. En particular, recomendaría un American 1921. Una pieza singular, sí, pero con mucha personalidad y que suele enamorar a los amantes de lo clásico. Es una suerte que Vacheron Constantin mantenga la producción de piezas así en su catálogo, ya que permite acceder a grandes diseños con tecnología y estándares de producción y calidad modernos. Para mí, el Vacheron Constantin American 1921 es el reloj perfecto para una persona con estos gustos.
Aunque este haya sido un esfuerzo divertido de categorizar relojes por tipos de personalidad, no deja de ser algo reduccionista. Lo mejor de los relojes no es la personalidad que reflejen, sino las historias que se creen con ellos. Así es que, independientemente de la pieza, y más aún en una ocasión como el Día del Padre, es buen momento para recordar que los relojes son objetos perennes en el tiempo y, por ello, son uno de los mejores legados familiares que puede haber.