El tiempo adquiere una dimensión diferente cuando se viaja. Cambios de huso horario, desplazamientos constantes y agendas en movimiento exigen relojes capaces de ofrecer precisión, funcionalidad y legibilidad en cualquier circunstancia.
El Sport Traveller de Laurent Ferrier nace precisamente para responder a esa necesidad. Un reloj concebido para quienes se mueven entre destinos sin renunciar a la elegancia, combinando la sofisticación relojera de la manufactura con una práctica función de segundo huso horario.

Un reloj pensado para moverse
El nombre Traveller refleja la vocación viajera de este modelo. Diseñado para quienes cruzan fronteras y cambian de huso horario con frecuencia, interpreta una de las complicaciones más útiles de la relojería contemporánea desde la perspectiva refinada y funcional característica de Laurent Ferrier.
La pieza incorpora una función de doble huso horario concebida para ofrecer la máxima comodidad de uso. Dos discretos pulsadores situados en el lateral izquierdo de la caja permiten ajustar la hora local en incrementos de una hora, tanto hacia adelante como hacia atrás, sin interrumpir la marcha del reloj. Un sistema intuitivo que facilita los cambios de horario durante los desplazamientos y refuerza el carácter práctico del Sport Traveller.
Una esfera como carta de navegación
La esfera antracita, con acabado opalino, destaca por el equilibrio entre sofisticación y funcionalidad. Los distintos elementos se presentan en tonos grises que generan profundidad visual sin comprometer la claridad de lectura, una característica esencial en un reloj concebido para viajar.
La información se distribuye de forma intuitiva y perfectamente proporcionada. A las 9 horas se sitúa la indicación del huso horario de origen, mientras que a las 3 horas aparece la ventana de fecha. El pequeño segundero, ubicado a las 6 horas, completa una composición armoniosa que prioriza la legibilidad.
Las características agujas en forma de lanza y los índices tipo gota, realizados en oro blanco y revestidos con Super-LumiNova®, garantizan una excelente visibilidad en cualquier condición de luz. Una solución técnica que refuerza el carácter práctico del Sport Traveller sin renunciar a la refinada estética propia de Laurent Ferrier.

El pulso de la mecánica contemporánea
En su interior, el Sport Traveller alberga el calibre LF275.01, un movimiento automático de nueva generación con más de 72 horas de reserva de marcha. Aquí, la estética se alinea con la funcionalidad: puentes satinados con tratamiento de rutenio, líneas limpias y una arquitectura pensada para la resistencia y la fiabilidad.
El sistema de carga se confía a una micromasa de platino 950, integrada para optimizar el rendimiento sin sacrificar equilibrio. Cada componente refleja el enfoque de la casa: precisión técnica acompañada de un acabado artesanal, visible en los pulidos, los ángulos y los detalles realizados a mano en sus talleres.
Una caja diseñada para la acción
La caja de 42 mm en titanio grado 5 combina ligereza y resistencia con una estética decididamente deportiva. Su diseño evoca la carrocería de un vehículo concebido para la velocidad, con volúmenes sólidos, superficies tensas y una sofisticada alternancia de acabados —satinado, pulido y vertical— que aportan profundidad y dinamismo al conjunto.
La pulsera integrada, realizada en el mismo material, prolonga de forma natural estas líneas y refuerza la continuidad visual de la pieza. Como firma de la maison, la emblemática corona en forma de bola —en este caso enroscada— se integra con precisión en la carrura, garantizando una manipulación cómoda y precisa que subraya su carácter funcional y contemporáneo.
Más que un reloj
Tras el Grand Sport Tourbillon y el Sport Auto, este modelo se consolida como una pieza clave dentro de la colección Sport de Laurent Ferrier. Sin embargo, encasillarlo en una categoría sería reducir su verdadero alcance: el Sport Traveller trasciende la función para convertirse en una declaración de intenciones.
Es, ante todo, una actitud. La de quienes entienden el tiempo no como un límite, sino como un territorio abierto, en constante movimiento. La de quienes no sienten la necesidad de elegir entre quedarse o irse, porque saben que, a veces, lo único esencial es seguir avanzando.