Hay una forma de viajar que no se mide en kilómetros recorridos, sino en historias. Son las de las personas que con sus manos y su creatividad nos hacen conectar con las raíces y la cultura local, y nos enseñan una forma de estar más auténtica y responsable. Desde una finca menorquina rodeada de un jardín autóctono a una mesa donde el huerto dicta el menú, pasando por el impecable trabajo de los artesanos joyeros o las prendas que preservan el saber hacer de una región. La clave no está en consumir más, sino en elegir mejor.
Para Vestige Collection es el viajero el que se adapta al destino y no al revés. Por eso su colección de alojamientos —todos ocupan edificios históricos— nace de las raíces y la cultura del destino. Este es el caso de Son Vell en Menorca, un hotel emplazado en una villa
del siglo XVIII de piedra autóctona, entre campos de cultivo, ubicada en el extremo oeste de la isla, muy próximo a la cala homónima.
Aunque todo en Son Vell supera con creces el servicio de un cinco estrellas, el verdadero lujo está en sus detalles más sencillos: en su arquitectura original a base de marés, barro, piedra caliza y madera; en la artesanía de todo lo que se halla en su interior —desde los trabajos de rehabilitación hasta su vajilla y su decoración en tonos naturales—; en el huerto ecológico de frutas y verduras que abastece a su restaurante; y en su jardín de olivos, sus higueras, encinas y plantas mediterráneas que favorecen la biodiversidad de la vida silvestre y el silencio.

Cuando hablamos de vestir con propósito lo primero que nos viene a la cabeza es la firma fundada por Rosa Esteva. Para la diseñadora, el Mediterráneo es una inspiración, pero, sobre todo, una manera de entender la creación. Sus diseños beben de sus raíces mallorquinas para hacernos conectar con el verano más auténtico, ese en el que la luz de la isla es protagonista junto con sus paisajes naturales y, por supuesto, la tradición artesanal.
Cada una de sus piezas se confecciona en pequeños talleres locales donde se trabajan sedas y linos naturales, y los estampados nacidos de las acuarelas de la propia Esteva, que dan forma a un universo sereno y atemporal que va mucho más allá de las tendencias. Cada diseño de Cortana responde a toda una filosofía de vida profundamente ligada al paisaje y a la cultura mediterránea.

Emplazada en el icónico Hotel Montesol —por sus habitaciones han pasado Orson Welles y Carolina de Mónaco—, la boutique de RABAT en Ibiza es un homenaje a la isla: en su interior las tonalidades se inspiran en sus playas de aguas cristalinas y arena fina y en la arquitectura local de blanco impoluto. Los muebles y las lámparas —en ratán, mimbre y madera natural— están fabricados de manera manual, al igual que todas las piezas de las colecciones de la firma de joyería, talladas y engastadas artesanalmente.
Para que este verano tus looks brillen como el sol, te proponemos piezas de oro amarillo tanto para sofisticar los looks de día que necesitan pasar de la playa a un chiringuito en cuestión de minutos, como para las mágicas noches de verano.


La filosofía de este restaurante ubicado en la comarca de La Garrotxa es la de cocinar únicamente ingredientes de proximidad y los que proceden de su propio huerto. Este se encuentra a pocos minutos del restaurante, en la denominada Casa Horizonte, un espacio concebido no solo para el cultivo sino también como taller para la investigación.
A esta cocina que pone el foco en el territorio y que ha conseguido dos estrellas Michelin se une además respeto absoluto por el entorno: sus fundadores, Fina Puigdevall y Manel Puigvert, abrieron Les Cols en una masía de Olot donde Fina había nacido. Para ello, decidieron preservar íntegramente el edificio de piedra del siglo XV. En Les Cols la relación entre arquitectura, producto y alta cocina —cuenta con dos estrellas Michelin— es indivisible, así que la experiencia es mucho más que culinaria: aquí la gastronomía se vive con todos los sentidos.

Hay una forma de recorrer España a través de su artesanía sin moverse de la capital. En el centro de la ciudad, concretamente en los barrios de Las Letras y Chueca, se encuentra Real Fábrica, una miscelánea de tesoros en cuyas etiquetas solo encontrarás escrito Made in Spain. Su propietaria, Rocío Muñoz, viaja de pueblo en pueblo para buscar no solo productos sino las historias que tejen nuestra identidad.
Así que además de encontrar auténticas maravillas de cerámica, cestería, vidrio o textiles —aquí hallarás las tan deseadas mantas de Ezcaray—, emprenderás un viaje de nostalgia a través de artículos tan emblemáticos como los caramelos de La Violeta o los packaging originales de la vaselina Gal. Real Fábrica también cuenta con una sección gourmet repleta de exquisitas propuestas de aceites, quesos, conservas y dulces con los sabores de siempre.