La elegancia marca el tiempo. Los relojes más sofisticados de RABAT

16 Feb 2026

De la mano de Pepe Barroso descubrimos los relojes más refinados para estos primeros meses del año. Mecánicas exclusivas acompañadas de diseños vintage constituyen la fórmula perfecta para acertar.

El magnético rostro del actor y modelo Pepe Barroso nos acompaña en esta selección de relojes masculinos del catálogo de Rabat y de la cual ahora presentamos una primera parte. Todos ellos comparten una combinación de clasicismo y deportividad, en diferente grados según el modelo y cada uno reflejando el estilo propio de sus respectivas casas. La discreción manda, incluso cuando viene acompañada de detalles tan curiosos y excéntricos como las cajas de carbono de Hublot. Nada es superfluo y todo detalle tiene su razón de ser. Por esta razón son relojes que invitan a ser llevados en cualquier circunstancia y de los cuales nos costará despegarnos. Es la atracción de la nueva elegancia.

OMEGA SPEEDMASTER ’57, ELEGANCIA DE OTROS TIEMPOS

Como si fuera un flamante descapotable americano de los años cincuenta (un Chevrolet Corvette o un Impala), Omega sublima la elegancia clásica de su icónico reloj deportivo en la versión ’57, inspirada en la primera versión comercial del Speedmaster Professional. El nombre hace lógica referencia al año de lanzamiento. Aquel primer modelo difería estéticamente de la versión estándar del Speedmaster que años más tarde alcanzó fama al ser usado por los astronautas de la NASA, conocido popularmente como Moonwatch. A diferencia de este, el Speedmaster Professional de 1957 presentaba una caja de forma simétrica, la escala taquimétrica directamente grabada sobre el bisel y unas agujas horarias conocidas como Broad Arrow. Omega lanzó una primera reedición del Speedmaster ’57 en 2015, recientemente actualizada con una caja ligeramente más pequeña y la sustitución de un calibre automático por uno de carga manual.

Pepe Barroso con el reloj Omega Speedmaster '57 Co-Axial Chronometer Chronograph en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj Omega Speedmaster '57 Co-Axial Chronometer Chronograph en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj Omega Speedmaster ’57 Co-Axial Chronometer Chronograph

Como nos demuestra Pepe Barroso en la imagen, el Omega Speedmaster ’57 saca todo el provecho del estilo vintage para convertirse en una fantástica elección para aquellos que buscan un reloj clásico y versátil, pero de estilo deportivo. La última reedición de la colección cuenta con el interés añadido de las esferas de colores (negro, verde, azul o burdeos), acompañadas de un sutil degradado que enriquece su puesta en escena. Mención especial para su calibre manual 9906, con reserva de marcha de 60 horas, certificado Master Chronometer e indicación de horas y minutos del cronógrafo en el contador coaxial que aparece junto al índice de las 3 horas.

HUBLOT BIG BANG MECA-10 FROSTED CARBON, LA RELOJERÍA ES UN JUEGO (MECÁNICO)

Ligero, llamativo y muy técnico, el Big Bang Meca-10 Frosted Carbon representa la nueva filosofía deportiva de Hublot para aquellos que busquen un reloj diferente. Y el Meca-10 sin duda lo es. La firma suiza actualizó este modelo el año pasado con una nueva versión de su movimiento y una reducción del diámetro de la caja, acorde con las tendencias actuales del mercado. Un cambio positivo que resalta las muchas virtudes de esta colección lanzada hace una década. En aquel momento el Meca -10 fue toda una revolución al incluir un movimiento esqueleto con todos sus componentes fijados sobre una estructura de tres barras longitudinales, como si se tratara del popular juego de construcción Meccano. Hublot demostró que no hace falta incluir un tourbillon (y eso que la firma tiene varios espectaculares) para convertir el mecanismo en la gran atracción del reloj. Basta con un poco de imaginación y conocimiento para crear, por ejemplo, este movimiento de carga manual con reserva de marcha de diez días, siempre visible en el contador junto al índice de las 3 horas.

El nuevo Big Bang Meca-10 se ha lanzado en tres versiones diferentes. Nosotros hemos escogido para Pepe Barroso la Frosted Carbon al ser la que aporta al reloj un acabado más original y deportivo. Este ligerísimo material, procedente del mundo de la competición automovilística, destaca por su rigidez y resistencia a los impactos. También por su impecable acabado en negro y aspecto moteado que le permite que no haya dos unidades iguales en el mundo.

Pepe Barroso con el reloj Hublot Big Bang MECA-10 Frosted Carbon en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj Hublot Big Bang MECA-10 Frosted Carbon

TUDOR 1926 LUNA, LA CARA MÁS ROMÁNTICA DE TUDOR

Alejado de la deportividad a la que nos tiene acostumbrados, Tudor también es capaz de mostrarnos su faceta más clásica y romántica con colecciones como Tudor 1926, bautizada así en recuerdo del año en el que la firma fue registrada por Hans Wilsdorf. El Tudor 1926 es todo lo contrario a lo que nos ofrece referencias tan conocidas como Black Bay o Pelagos FXD, aunque con ellos comparte el mismo nivel de calidad de acabados y atención por los detalles. Es verdad que la colección no es tan conocida como sus hermanas deportivas. Una circunstancia que seguro cambiará con la llegada del modelo Luna, que ya forma parte de la historia de Tudor al ser el primer reloj de la firma en incorporar un indicadores de fases lunares.

El Tudor 1926 Luna se presenta con caja de acero de 39 milímetros, el tamaño actualmente estándar en los relojes clásicos masculinos, con una hermeticidad de 100 metros. La finura del bisel pulido de su diseño otorga todo el protagonismo a la esfera, en la cual destaca el indicador de fases lunares a las 6 horas, con un marcado contraste de su circunferencia. A partir de aquí tenemos para elegir tres acabados según nuestros gustos: un discreto y sofisticado azul o las más atrevidas versiones en negro y champán. En todos los casos el reloj equipa movimiento automático y brazalete de acero de siete filas de eslabones. Y un último detalle que no conviene pasar por alto: el Tudor 1926 Luna es una de las referencias más asequibles masculinas del catálogo y una fenomenal puerta de entrada al universo de Tudor.

Pepe Barroso con el reloj Tudor 1926 Luna en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj Tudor 1926 Luna en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj Tudor 1926 Luna

BREITLING NAVITIMER B01 CHRONOGRAPH 43, ELEGANCIA EN EL AIRE

El Navitimer es un ejemplo más de la cima creativa que alcanzó la relojería en los años cincuenta. Breitling lanzó este reloj en 1952 como instrumento para los pilotos profesionales, al cual dotó de una regla de cálculo para controlar el consumo de combustible en vuelo. Dos años más tarde, una primera edición de cien piezas fue destinada a los miembros de la Aircraft Owners and Pilots Association. Todo lo que vino después ya forma parte de la historia moderna de la industria. El Navitimer no solo era una herramienta práctica para los pilotos. También era un ejercicio de diseño admirable gracias a su enorme esfera, con la regla de cálculo por debajo del cristal y un inconfundible anillo perlado en el anillo del bisel. Desde entonces, el Navitimer siempre ha ocupado un lugar destacado en catálogo de Breitling. Mucho más en los últimos años, beneficiado por el auge de los modelos vintage.

La versión que lleva Barroso en su muñeca combina el formato clásico panda de contadores en contraste con la elegancia del acabado en oro rosa de la caja. Su enorme claridad de exposición crea la sensación de ser mucho más grande lo que delata su diámetro, limitado en esta referencia a 43 milímetros. El bisel lleva en la actualidad con un acabado rugoso lateral que facilita su manipulación sin perder el aura del modelo original. Incluso la colección cuenta ahora con versiones con este mismo material y acabado con caja de 41 milímetros, si queremos optar por un tamaño más pequeño. En cualquiera de los dos opciones, el movimiento escogido es el Calibre B01, manufacturado por Breitling, con reserva de marcha de 70 horas y certificado COSC.

Pepe Barroso con el reloj Breitling Navitimer B01 Chronograph 43 en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj Breitling Navitimer B01 Chronograph 43

TAG HEUER CARRERA CHRONOGRAPH, ICONO EN EVOLUCIÓN

La firma TAG Heuer ha nombrado a 2026 el año del cronógrafo y, ningún reloj representa mejor esta complicación emblemática como el Carrera. Es verdad que el Monaco cuenta con una legión fiel de seguidores, pero su presencia en la trayectoria de la marca (primero como Heuer y más tarde con el nombre actual de TAG Heuer) ha sido más intermitente que la de su hermano Carrera. Este último siempre ha ocupado un hueco dominante en el catálogo de la casa con una evolución estética que parte del diseño original de Jack Heuer de 1963 y llega hasta nuestros días en mil formatos, materiales y tamaños.

Pepe Barroso con el reloj TAG Heuer Carrera Chronograph Calibre Heuer 02 en Joyería RABAT
Pepe Barroso con el reloj TAG Heuer Carrera Chronograph Calibre Heuer 02

El modelo que nosotros hemos elegido para Barroso destaca por su sorprendente sencillez visual y pureza de líneas. La caja de acero tiene un diámetro de 42 milímetros, con su superficie trabajada en acabados satinados y pulidos. Abundan los planos angulados en las asas, bisel y eslabones de la cadena, cuando los últimos modelos de Carrera tienden más hacia las curvas y líneas abovedadas. Cuestión de gustos, aunque a nosotros nos encantan los dos estilos. Quizás el de Barroso sea más discreto y versátil, con un buen equilibrio para servir de reloj de trabajo, ocio y etiqueta. Todo un todoterreno.

Un detalle que nos gusta mucho es el “camuflado” del segundero junto a la ventana de fecha para que el reloj tenga la apariencia clásica bicompax (dos contadores) sin renunciar con ello a la totalizador de horas. El reloj equipa el movimiento TH 20-00, la nueva generación de cronógrafos manufactura de TAG Heuer, con reserva de marcha de 80 horas.

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