Jaeger-LeCoultre Polaris Mariner
Relojes

Jaeger-LeCoultre Memovox, «La voz de la memoria»

En relojería, las iniciales JLC sólo pueden significar una cosa: Jaeger LeCoultre. Algo que desde luego todos los aficionados saben. Lo que tal vez no sepan todos es que esos dos apellidos -pues eso es lo que son- no siempre estuvieron juntos. Es más, antes de esa asociación, una de ellas -LeCoultre- ni siquiera era una marca relojera, aunque llevaba décadas proveyendo a otros grandes nombres…

Quien da origen a la leyenda es Antoine LeCoultre, un genio inquieto del siglo XIX que inventó toda clase de maquinaria para poder fabricar componentes relojeros (engranajes y ruedas, principalmente) mucho más precisos, lo que a su vez incidía en la precisión de los relojes con ellos montados. Tanto éxito tuvo, que a finales de ese siglo la Grande Maison había ya desarrollado más de 350 calibres distintos, la mayoría con complicaciones, para sus clientes. Más aun: entre 1902 y 1930 LeCoultre & Cie produjo casi todos los «ébauches» (calibres base) de la más importante marca ginebrina. Pero no existía una marca de relojes llamada LeCoultre.

Maison Jaeger-LeCoultre & Mr. Antoine LeCoultre
Antoine LeCoultre & Primer edificio de Manufactura en 1833 | Fotos: Jaeger-LeCoultre

La historia de la asociación de Jaeger & LeCoultre

En 1903, Edmond Jaeger, inventor parisino, fabricante de distintos elementos de medición y proveedor oficial de la marina francesa, propuso a LeCoultre & Cie desarrollar y producir unos calibres extraplanos de su invención. Jacques-David LeCoultre, nieto de Antoine, acepta el reto y en 1907 se presenta el reloj más plano del mundo, equipado con el calibre 145. Eso hace que el joyero Cartier firme un contrato con Jaeger para proveerse de calibres. Calibres que fabricará LeCoultre, todavía sin estampar su nombre en una esfera.

La colaboración entre Jaeger y LeCoultre se prolonga en el tiempo, pero no es hasta 1937, después del enorme éxito del Reverso inventado en 1931 y comercializado desde 1934, cuando se forma la «Societé de vente des produits Jaeger-LeCoultre». Habían pasado casi exactamente cien años desde que Antoine LeCoultre había empezado a poner los fundamentos de la Grande Maison: ya era hora de que el mundo la conociera por su nombre.

Memovox, un icono a través de la historia

Primera edición del reloj Jaeger-Lecoultre Memovox
Primera edición del reloj Jaeger-Lecoultre Memovox de 1950 | Foto: Jaeger-LeCoultre

Siendo ya Jaeger-LeCoultre la insignia de la marca, ésta lanza en 1950 un modelo con alarma mecánica que, según la publicidad de la época, “recuerda, notifica y despierta”. El Memovox, la voz de la memoria. No era la primera en hacerlo, pero fue desde luego la que tuvo más éxito. Tanto, que ha llegado hasta el siglo XXI sin perder un ápice de su encanto y atractivo. En esencia, el calibre 489 era la versión más básica de la sonería (de la que LeCoultre & Cie había desarrollado más de 200 variaciones): un martillo golpeando una espiga soldada al fondo del reloj que producía un zumbido perceptible tanto acústicamente como por vibración en la muñeca.

En 1950, Jaeger-LeCoultre, presenta un reloj con alarma mecánica que, según la publicidad de la época, “recuerda, notifica y despierta”. El reloj es denominado «Memovox», que en latín significa «La voz de la memoria.»

Son características sus dos coronas, donde la situada a las dos sirve tanto para remontar («dar cuerda») el mecanismo de alarma como para elegir el momento en que ésta sonará. La corona situada a las cuatro es la que carga y pone en hora el reloj mismo. Para que la alarma suene a la hora elegida, la corona a las dos tiene que estar extraída. Por razones fáciles de entender, cada mecanismo (horas y minutos y alarma) dispone de su propio barrilete o «cuerda». Seis años más tarde, en 1956, es presentada una versión con carga automática (calibre 815).

La evolución de la colección Jaeger-LeCoultre Memovox

Y empieza la leyenda. En 1959 se presenta el hoy mítico Memovox Deep Sea, el primer reloj de buceo dotado de semejante complicación, culminado con el Memovox Polaris de 1965, con una triple caja diseñada para poder ser oída claramente incluso a los 200 metros de profundidad homologados para el Polaris.

Jaeger-LeCoultre Memovox Deep Sea
Jaeger-LeCoultre Memovox Deep Sea | Foto: Jaeger-LeCoultre

Seguirían muchas más versiones. En 1970, el Polaris II se equipó con un calibre automático, el 916, cuya masa oscilante giraba libremente en ambas direcciones, algo que tiene su importancia si tenemos en cuenta que el principio de funcionamiento seguía siendo el mismo: un martillo golpeando un vástago soldado a la tapa o fondo, lo que obligaba a rediseñar el calibre por completo. Luego llegaron las combinaciones con otras complicaciones, como el caledario perpetuo (calibre 919) o las sofisticaciones, como el Master Grand Reveil de 2005 en el que se podía elegir entre vibración o sonería. Dos años más tarde, en 2007, llega el Master Compressor Extreme W-Alarm (Calibre 912), un Horas Mundiales con indicación digital de la alarma.

Pero fue en 2008, con motivo de su 175 aniversario, cuando la Grande Maison se decidió a presentar el «Memovox Tribute to Polaris». No una sino dos reediciones del Polaris original, el de 1965 con fecha y el de su hermano más famoso de 1968 con índices trapezoidales. Tan fieles se hicieron, que se evitó usar el ya habitual zafiro en favor de un material plástico muy próximo al plexiglass. Igualmente, se respetó la caja de tres piezas que confería al Memovox Polaris su extraordinaria sonoridad incluso bajo el agua.

Se editaron 165 ejemplares de platino del modelo de 1965 (de las cuales 65 para venta exclusiva en sus boutiques) y 768 en acero para el Polaris de 1968. Como anécdota, decir que este último se suministró con un material luminiscente en los índices que quería asemejarse al tritio envejecido pero que quedó demasiado anaranjado. La marca envió cartas a todos los compradores ofreciendo el cambio de esfera por otra con los índices verdes. Sólo Jaeger-LeCoultre sabe cuántos clientes accedieron al cambio, siendo el resto quienes pensaron que era mejor quedarse con una rareza como esa.

Memovox Tribute to Polaris 2018 | François-Xavier Overstaque para RABAT

Desde entonces Jaeger-LeCoultre no ha dejado de presentar nuevas interpretaciones del Memovox, siendo la última el Polaris Mariner Memovox, con 300 metros de resistencia al agua y detalles que reclaman su papel de reloj herramienta para submarinistas, como la marca naranja en el tubo de la corona para avisar al usuario que debe enroscarla pra fijar el bisel. El Polaris Mariner Memovox estrena brazalete de acero en la familia, y por primera vez permite ver el martillo golpeando el gong a través de un fondo transparente.

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