Tourbillon: el giro que cambió la historia de la relojería

23 Feb 2026

1. Qué es y para qué sirve

El tourbillon —palabra francesa que significa «torbellino»— es una de las complicaciones más emblemáticas y complejas de la alta relojería. Fue concebido para resolver un problema técnico específico: la influencia de la gravedad en la precisión de los relojes mecánicos, especialmente los de bolsillo, que solían permanecer en posición vertical durante largos periodos ya que se solían guardar en el bolsillo del chaleco.

Tourbillon en Joyería RABAT

En un reloj mecánico tradicional, el órgano regulador —compuesto por el volante y el escape— es susceptible a variaciones de marcha dependiendo de su orientación respecto a la gravedad. El tourbillon compensa estas desviaciones al montar dicho órgano en una jaula giratoria que rota sobre su propio eje, generalmente una vez por minuto. Esta rotación promedia los errores de marcha causados por la gravedad, mejorando así la precisión del reloj.

Aunque en la actualidad los avances tecnológicos, pero sobre todo el uso mayoritario del reloj de pulsera, han superado en precisión y utilidad al tourbillon, su presencia sigue siendo sinónimo de maestría técnica y estética.

2. Quién y cuándo lo inventó

El tourbillon fue inventado por Abraham-Louis Breguet, uno de los más grandes relojeros de todos los tiempos. Nacido en Neuchâtel, Suiza, en 1747, Breguet desarrolló su carrera principalmente en París, donde fundó su taller en 1775. En 1795, diseñó el primer tourbillon, y en 1801 obtuvo la patente oficial del mecanismo, en plena era napoleónica, bajo el calendario revolucionario francés (7 de Messidor del año IX).

La invención del tourbillon se enmarca en una época de profundos cambios políticos, científicos y sociales. La Revolución Francesa había transformado radicalmente la sociedad europea, y el auge de la Ilustración impulsaba el desarrollo de las ciencias y las artes. En este contexto, Breguet no solo fue un técnico brillante, sino también un innovador estético.

Entre sus clientes se encontraban figuras como Napoleón Bonaparte, el zar Alejandro I y buena parte de la nobleza española de la época, incluyendo al rey Carlos IV.

Además del tourbillon, Breguet introdujo otras innovaciones como el reloj automático perpétuelle, el sistema de protección contra golpes (pare-chute) y el diseño del famoso reloj Breguet à tact.

3. Qué aplicación tiene en la relojería actual

En la actualidad, el tourbillon ha dejado de ser una necesidad técnica para convertirse en una demostración de virtuosismo relojero. Los relojes modernos, tanto mecánicos como de cuarzo, han alcanzado niveles de precisión que superan ampliamente los estándares de la época de Breguet. Sin embargo, el tourbillon sigue siendo una complicación admirada por coleccionistas y entusiastas.

Las casas relojeras más tradicionales —como Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, la propia Breguet, y otras más recientes pero igualmente prestigiosas como F.P. Journe, Laurent Ferrier o H. Moser 6 Cie— continúan produciendo modelos con tourbillon, no por su utilidad práctica, sino por su valor artístico, su complejidad técnica y su capacidad para atraer a un público que valora la tradición y la artesanía.

Tourbillon en Joyería RABAT

Además, el tourbillon ha evolucionado. Hoy existen variantes como el tourbillon volante (la más frecuente), el doble tourbillon (Breguet), el tourbillon multieje (el Gyrotourbillon de Jaeger-LeCoultre) y el tourbillon orbital (Jean Dunand). Estas versiones no solo aumentan la complejidad, sino que también ofrecen un verdadero espectáculo visual.

Tourbillon en Joyería RABAT
Por orden de izquierda a derecha, doble tourbillon (Breguet), el tourbillon multieje (el Gyrotourbillon de Jaeger-LeCoultre) y el tourbillon orbital (Jean Dunand)

Se puede decir que el tourbillon en la relojería contemporánea es más una obra de arte mecánica que una herramienta funcional. Su presencia en un reloj eleva su estatus, su precio y hasta su atractivo emocional.

4. Qué futuro le espera

También podríamos afirmar que el futuro del tourbillon se encuentra en una encrucijada. Por un lado, su prestigio como símbolo de lujo y maestría relojera sigue intacto. Por otro, la democratización de la tecnología, especialmente por parte de fabricantes chinos, ha puesto en entredicho su exclusividad.

Sin embargo, el ‘escándalo’ empezó en la propia Suiza, cuando TAG-Heuer presentó en la feria de Baselworld de 2014 un tourbillon que ‘solo’ costaba 14.000 €. Ya en la misma feria, el presidente de Patek Philippe puso el grito en el cielo augurando el final de la Alta Relojería suiza si se seguía por ese camino. No parece haber acertado. Al menos del todo.

Es cierto que en los últimos años, algunas marcas chinas han empezado a producir relojes con tourbillon a precios significativamente más bajos que los de las casas suizas. Estos modelos, aunque no alcanzan el nivel de acabados ni la tradición de sus contrapartes europeas, ofrecen una alternativa accesible para quienes desean experimentar esta complicación sin desembolsar decenas de miles de euros… aunque en mi opinión es como querer saborear un fileta Wagyu comiendo un burguer.

Tourbillon en Joyería RABAT

Esta tendencia plantea una pregunta crucial: ¿puede el tourbillon seguir siendo un símbolo de lujo si se convierte en una característica común? La respuesta depende del enfoque de cada marca. Las casas suizas han respondido elevando aún más el nivel de sus creaciones, incorporando acabados artesanales, materiales exóticos y diseños innovadores que distinguen sus tourbillones de las versiones más asequibles.

Además, el mercado del lujo no se basa únicamente en la funcionalidad, sino en la historia, la exclusividad y la emoción. Un tourbillon de Breguet o de Greubel Forsey no compite directamente con uno de Seagull; pertenecen a universos distintos. El primero es una obra de arte, el segundo, una curiosidad técnica.

Tourbillon en Joyería RABAT

Es por esto que creo que el tourbillon seguirá teniendo un lugar privilegiado en la alta relojería. No tanto por su utilidad como por lo que representa: la belleza del movimiento, la destreza técnica y la artesanía combinada con microingeniería. Su futuro no está en la masificación, sino en la reinterpretación constante de su esencia por parte de los grandes maestros relojeros.

Ejemplos clásicos de tourbillon serían los de Breguet (por supuesto):

Tourbillon en Joyería RABAT

Jaeger LeCoultre, que a estas alturas ha convertido su Girotourbillon esférico en un clásico más

Y un ejemplo de discreción lo encontramos en Patek Philippe, que tiende a ocultar sus tourbillones bajo la esfera, donde eso sí, aparece la inscripción “toubillon”

Tourbillon en Joyería RABAT

En cuanto a marcas más “jóvenes”, tal vez sea por su pasado en Patek que Laurent Ferrier también obligue a dar la vuelta a su reloj para admirar el tourbillon (aunque será para disfrute de su propietario, pues nada anuncia en la esfera).

Tourbillon en Joyería RABAT

Moser se ha hecho su propio hueco en el olimpo de los tourbillones, dotando a sus creaciones de un espiral cilíndrico.

Tourbillon en Joyería RABAT

Aunque si alguien transmite la “joie de vivre” en esto de los relojes -y por supuesto los tourbillones- es mB&F, uno de cuyos “Friends” es precisamente Moser.

Tourbillon en Joyería RABAT

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