Cuatro novias con cuatro estilos diferentes entre sí, pero con algo en común: su vestidos de novia se encuentran entre los más bonitos, especiales y/o diferentes de la historia… Aunque, puede que sean los menos reconocidos popularmente (Sí, pocos tan famosos y replicados como el vestido de novia de la princesa de Mónaco, Grace Kelly).
Jackie Kennedy, Marta Ortega, la princesa Ana del Reino Unido y Yoko Ono son nuestras brides protagonistas. Analizamos las claves de su estilo y hacemos un ‘get the look’ especial de joyas para novias inspirado en cada una y que perfectamente podrás replicar.
1. Jackie Kennedy Onassis, elegancia clásica.

Novia: Jacqueline Lee Bouvier, conocida como Jackie Kennedy tras su enlace.
Novio: John Fitzgerald Kennedy, JFK.
Boda: 12 septiembre de 1953.
Lugar: Iglesia St. Mary en Newport, Rhode Island (Estados Unidos) ante 800 invitados.
Vestido de novia: Diseño exclusivo de la modista afroamericana Ann Lowe.
Joyas: Collar de perlas y brazalete de tres hileras de diamantes.
Cuentan los tabloides que Jackie Kennedy odió su vestido de novia porque parecía «una pantalla de lámpara». Tan sólo el velo estilo ‘Juliet cap’ (típico de los años 20 y 30) en tul plumeti y encaje floral que perteneció a su abuela era lo que le gustaba de su look nupcial. Que no fuera de su gusto, aunque sí del de su madre mucho más tradicional, no fue el único inconveniente de este, ahora ya, histórico vestido de novia. Cuentan que un mes antes de la boda el taller neoyorquino de la modista sufrió una fuga de agua que arruinó el vestido, por lo que Ann Lowe tuvo que rehacerlo a contrarreloj: 45 metros de tafetán de seda marfil en un diseño –que hoy día definiríamos como corte princesa– de silueta años 40 de cintura muy ajustada, corpiño plisado con escote barco y falda voluminosa decorada con rosetones fruncidos, flores de seda y bajos festoneados con pliegues.
Las joyas para una novia estilo Jackie Kennedy.
Las claves del estilo de Jackie, y no sólo en su boda también como parte de su identidad durante toda su vida, fue la belleza clásica, discreta y de elegancia innata. Por lo que no tenemos ninguna duda, las joyas perfectas para este tipo de novia son los diamantes Rivière en conjunto a juego con collar, pulsera y pendientes. Un clásico atemporal.
2. Marta Ortega, simplicidad ‘haute couture’.

Novia: Marta Ortega Pérez.
Novio: Carlos Torretta.
Boda: 16 noviembre de 2018.
Lugar: A ‘Coruña, Galicia (España) ante 40 invitados.
Vestido de novia: Diseño de alta costura de Valentino por Pierpaolo Piccioli.
Joyas: Pendientes (ear jacket) con tres diamantes y alianza de boda de mediacaña.
En una ceremonia íntima ante notario, –seguida de dos memorables fiestas con 400 invitados, actuaciones de Norah Jones y Chris Martín, y un photocall único ante el objetivo del mismísimo Peter Lindbergh– se unió esta pareja, heredera de dos las grandes casas de la moda española y gallega: Marta, hija de Amancio Ortega (Inditex) y Carlos, hijo del diseñador Roberto Torretta (firma homónima). El vestido de novia de Marta Ortega para esta, sus segundas nupcias, rompía con cualquier convencionalismo. Ni siquiera encajaba en las tendencias del momento, sino que respetaba su individualidad. Firmado por Pierpaolo Piccioli, director creativo de Valentino, el suyo fue un conjunto de alta costura en un color rosa pálido casi blanco formado por blusa de gasa plisada, cuello alto y mangas largas ligeramente abullonadas, y falda larga al suelo y estructurada con lazada a la cintura. Lo completó con un velo catedral en tul gustoso y corona de pequeñas flores silvestres.
Las joyas para una novia estilo Marta Ortega.
La Maison Valentino explicó que el traje de Marta «habla un lenguaje más contemporáneo y, al mismo tiempo, romántico». En este, la aparente simplicidad de las líneas ensalza es la excelencia del patronaje y costura de su confección. Haciendo la analogía en joyas nos lleva a soñar con piezas exclusivas, diamantes multitalla, formas actuales y líneas modernas para dar con un look effortless sofisticado.
3. Princesa Ana del Reino Unido, herencia con personalidad.

Novia: Anne Elizabeth Alice Louise, princesa real.
Novio: Mark Anthony Phillips.
Boda: 14 noviembre de 1973.
Lugar: Abadía de Westminster, Londres (Reino Unido) ante 1.500 invitados.
Vestido de novia: Diseño exclusivo de Maureen Baker.
Joyas: Tiara ‘Queen Mary’s Fringe’, pendientes de diamantes con forma de flor y anillo de compromiso tresillo con zafiro central.
El vestido de novia de la princesa Ana, personalmente, es uno de los más auténticos y especiales lucidos por una novia de la realeza (junto al de Mabel de Holanda, por ejemplo). Y lo es por muchas ideas bien definidas. Como esa revisión de su herencia y patrimonio familiar, que es lo tiene ser miembro de la Familia Real Británica –aunque bien se puede extrapolar a nuestra historia familiar– con antepasados como la Reina Isabel I y todas las referencias a la moda de la época Tudor que aparecen en su vestido (especialmente las mangas tipo trompeta o medieval sobre empuñadura abullonada; uno de los detalles más memorables del vestido). El saber trasladar a la actualidad de los 70 esas referencias históricas restándole opulencia para crear una silueta sobria y minimalista de volúmenes conscientes. Y el hecho de que jamás se podrá decir que su vestido de novia “se parece” o “recuerda” al de…, pues ni copió ni repitió moldes. Sencillamente, era su vestido de novia. Se dice que la propia princesa Ana trabajó junto a Maureen Baker –jefa de diseño de la marca Susan Smalls–, en la creación del traje con cuello alto holgado, perlas bordadas en hilera, falda ligeramente amplia y cola de dos metros de largo prendida a la espalda. La tiara ‘Fringe’ (con 47 barras de diamantes y datada en 1919) aportaba la majestuosidad esperada a su rango, a la vez que sujetaba un ligero velo de tul bordado artesanalmente.
Las joyas para una novia estilo la princesa Ana.
La princesa real supo encontrar el equilibrio entre lo clásico, incluso histórico, y lo contemporáneo y su personalidad; manteniendo esa mesura de una novia de la realeza, sin caer por ello en clásicos fáciles. Inspirados también en su anillo de compromiso, del que ella misma dijo: «Verán, es bastante simple. Un zafiro en el medio y un diamante a cada lado», podemos hablar de joyas de tamaño pequeño con diseños categóricos.
4. Yoko Ono, avant-garde.

Novia: Yoko Ono.
Novio: John Lennon.
Boda: 20 marzo de 1969.
Lugar: Consulado Británico en Gibraltar. Sin invitados.
Vestido de novia: Desconocido.
Joyas: Ninguna.
Fueron de las parejas más mediática del siglo XX y su relación estuvo envuelta en mil polémicas. A pesar de todo, la leyenda del rock John Lennon (The Beatles) y la artista japonesa Yoko Ono consiguieron darse el «¡Sí quiero!» en una boda exprés y secreta oficiada en Gibraltar, hasta donde viajaron en avión privado. Apenas estuvieron una hora en el Peñón. El tiempo justo para firmar el acta matrimonial, realizarse las fotos –a cargo del fotógrafo David Nutter que viajó con ellos–, regresar a París y dejarnos uno bridal look memorable y antagónico a cualquier cliché. O ni tanto, porque sí que respetó el color blanco, ¡como toda novia!. Yoko abanderó el movimiento vanguardista, la rebeldía hippie, el arte conceptual, la incomodidad de la libertad individual y el activismo por la paz. Con todo esto, ¿por qué íbamos a esperar que vistiera como una novia tradicional? Quizás, podríamos afirmar que Yoko Ono encabezó el avant-garde de la moda nupcial con este total look blanco, casual y muy años 70:minifalda tableada y blusa a juego en punto festoneado, calcetines hasta la rodilla, zapatillas, sombrero de fieltro de ala ancha (adelantándose así a otras icónicas novias con sombrero como Bianca Jagger o Margaux Hemingway), melena despeinada y grandes gafas de sol.
Las joyas para una novia estilo Yoko Ono.
Aunque en ninguna de las fotos del día de la boda se le aprecia joya alguna (más allá de un reloj que lleva Lennon), lo cierto es que hay un básico que nunca ha de faltar: las alianzas. Para elegirlas al estilo Ono – Lennon nos decantaríamos por diseños que den un giro moderno a la clásica alianza de mediacaña y que se sientan cómodas y casuales. Y si pensamos en otro tipo de joya, lo ideal serían piezas discretas, de líneas simples, versátiles y que aporten el toque de luz preciso.