Relojes de los presidentes norteamericanos. Segunda parte.

Richard Nixon, sucesor de Johnson y uno de los presidentes norteamericanos con más luces y sombras en su mandato, presenta tres particularidades únicas: uno, estaba en el cargo (desde enero) cuando la misión Apolo XI alunizó el 20 de julio de 1969, dos, le fue ofrecido el primero de los 1.014 Omega Speedmaster Moon de oro referencia BA 145.022… y tres, lo rechazó, supuestamente alegando el alto valor de la pieza. Habían llegado tiempos difíciles en lo económico, y era momento de simbolismos. Hoy se exhibe -el reloj- en el museo de la marca, en Bienne.

Reloj Omega Speedmaster Moon de oro referencia BA 145.022 de Richard Nixon en Joyería RABAT

Y tan frugal. Solo se le conoce otro reloj: un Vulcain Cricket -cómo no- regalado esta vez por la NAWWC (la asociación de relojeros norteamericana) en 1955, cuando todavía era vicepresidente de Eisenhower, y que en 1960 envió de vuelta a la fábrica para una revisión rutinaria a instancias de Robert Ditisheim, presidente de Vulcain, a quien dirigió una carta alabando las bondades del reloj.

Reloj Vulcain Cricke de Richard Nixon en Joyería RABAT
Carta de Richard Nixon alabando las bondades del reloj dirigida a Robert Ditisheim en Joyería RABAT

Cabe recordar aquí que la cara de Nixon aparece en la esfera de un reloj Hamilton que Eisenhower regaló a la hija de este.

Reloj Hamilton que Eisenhower regaló a la hija de Richard Nixon en Joyería RABAT

A consecuencia del caso Watergate Nixon renunciaría a la presidencia del país, no sin antes haber sustituido a su vicepresidente Spiro Agnew por un entonces casi desconocido Gerald Ford, que a la postre acabaría siendo el sucesor del propio Nixon. Tiempos difíciles también para el país, lo que tal vez explique el interés de la prensa al detectar que en las audiencias del subcomité de la Cámara de Representantes sobre el indulto a Nixon Ford usaba un Pulsar chapado en oro. El reloj era bastante caro en ese momento, aunque no tanto como la versión de oro macizo. La prensa quería saber si se trataba de un regalo porque, de ser así, podría haber excedido los límites de obsequios (no como ahora…). Efectivamente, había sido un regalo pero, según se informó, fue un regalo anterior a que asumiera la presidencia, de Philip D. Buchen, el asesor legal de la Casa Blanca, amigo íntimo de Ford y antiguo socio suyo en un bufete. Buchen a su vez lo había recibido por su servicio en la junta directiva de Star Watch Case Company de Ludington, Michigan, que fabricaba la caja del Pulsar. O sea, que fue un re-regalo.

El presidente Ford, con un reloj Pulsar en la muñeca, testificando sobre el indulto a Nixon ante la Subcomisión Judicial de la Cámara de Representantes en octubre en Joyería RABAT

A estas alturas ya se había convertido en una tradición que Rolex ofreciera un Day Date President de oro al nuevo presidente. Se dice que, al igual que Nixon y teniendo en cuenta el párrafo anterior, Ford lo rechazó, pero que una vez terminado su mandato -perdió las elecciones frente a Jimmy Carter- se acercó a Rolex para aceptar el regalo. Rolex habría dicho que no, de manera que Ford no tuvo más opción que comprarlo por su cuenta. Sea cual sea la verdad, el hecho irrefutable es que el trigésimo octavo presidente de los Estados Unidos lo lució en su muñeca al dejar el cargo (al contrario que Johnson, quien lo compró al alcanzarlo).

¿Y qué pasa con el Vulcain Cricket? Ford tuvo el suyo, pero no fue hasta 1995, casi 20 años después de haber dejado la presidencia de la nación (1977). Se lo regaló Keijo Paajanen, el distribuidor de la marca en Finlandia cuando Ford visitó el país para celebrar el 20 aniversario de los Acuerdos de Helsinki (hoy tan añorados, por cierto). Vulcain había ido a la quiebra en los 80 del siglo pasado, afectada de lleno por la crisis del cuarzo, pero parece que de alguna forma Paajanen se las apañó para que el último de los Ditisheim (Michael, hijo de Robert, y a la sazón director y accionista de Revue Thommen) reviviera la marca con la idea de recuperar la costumbre de regalar un Cricket a los presidentes norteamericanos visitando Finlandia, generalmente camino de alguna reunión en Moscú.

Curiosamente, existen varias imágenes donde se ve a G. Ford luciendo lo que podría ser un Omega Constellation de oro con su brazalete de malla y esfera blanca, pero no he visto que se mencione en ninguno de los sitios que he consultado. Esta foto es del principio de su corto mandato firmando el perdón a Nixon (y antes de usar el Pulsar de la controversia. Parecería hasta lógico que hubiera renunciado al Rolex… aunque no al oro).

Aunque en algún momento le cambió el brazalete por una correa de lagarto:

Y esta otra de un momento indeterminado de su post-carrera. La esfera es negra

Un último detalle, por si alguien no se había dado cuenta: Ford era zurdo, pero mantuvo el reloj en la izquierda

De Jimmy Carter poco se sabe acerca de sus relojes más allá de dos cosas: son relojes poco llamativos y los lleva cabeza abajo, con la esfera hacia el interior de la muñeca, una costumbre que proviene de su paso por la Marina, como forma no solo de proteger la esfera contra golpes sino también de evitar reflejos que podrían alertar al enemigo en situaciones bélicas. Carter estaba destinado al arma de submarinos nucleares y se estaba labrando una brillante carrera militar, pero al fallecer su padre decidió renunciar a ella para hacerse cargo del negocio familiar.

La mayoría de relojes “intuidos” (no hay certezas documentadas) son Timex, y lo que según sitios especializados en presidentes podría ser un Casio Forester FT-600WB-5A de 30 dólares que le duró media vida (cien años vivió; el presidente más longevo) Lo que sí parece seguro es que no usó el Rolex President, si es que alguna vez le fue ofrecido.

Sí recibió su Vulcain Cricket, regalado por el ya mencionado joyero finés Keijo Paajanen en 1997, años después de dejar el cargo. Tampoco se lo ha visto con él, aunque la familia Paajanen atesora su carta de agradecimiento junto con las de otros presidentes.

Por último, Carter usó un reloj cuadrangular -igualmente “cabeza abajo”- del que no hay más datos que esta foto:

Retomando el hilo histórico, el primer Vulcain (en realidad Revue Thommen) Cricket de la “era Paajanen”, casi veinte años después de la desaparición de la marca, fue entregado a Ronald Reagan en 1988, quien también lo agradeció con una carta dirigida a la familia de joyeros. 

Reagan sí usó Rolex, aunque no se le conoce ningún President. Se le ha visto con un Datejust de acero con brazalete Jubilée y bisel de oro blanco en alguna foto de 1965, pero lo cierto es que durante su mandato presidencial usó un reloj de oro (caja y brazalete) no identificado.

… que parece que conservó a lo largo de su vida

También supo tener un reloj Colibrí (sí, el fabricante de encendedores) que fue subastado en 1999 por Antiquorum (“Famous Faces, Watch Auction For Charity”) adjudicado por 7.000 dólares a… Donald Trump.

A medida que avanzamos hacia la actualidad parece que hay cada vez más niebla sobre los relojes que usaron -o usan- los presidentes norteamericanos, y tal vez el caso más paradójico sea el de George Bush padre, del que poco se sabe acerca de sus relojes, pero queda en el recuerdo la cantidad de veces que estuvo consultando el suyo durante un debate presidencial en 1992, algo que se le vio repetir en 2008, durante una convención republicana, y que sirvió para que los asesores de ambos partidos instruyeran a los candidatos para que no hicieran eso en el futuro.

Eso sí, no podía faltar el Vulcain de los Paajanen durante la cumbre de Helsinki de 1990. En la misma ceremonia recibió otro ejemplar Mihail Gorbachov. El finés estuvo rápido: la cumbre solo duró un día.

Y el toque freak. No consta que los mandatarios recibieran uno, pero la rusa Boctok lanzó su propio reloj conmemorativo:

Además de presidente, Bush padre fue director de la CIA, y parece que fue en esa época que lució un Patek Calatrava, subastado por Christies en 2019 con un remate de más de 62.000 dólares:

Un detalle llamativo: zurdo, como Gerald Ford, Bush padre es el primer presidente -al menos que yo haya visto- que lleva el reloj en la muñeca derecha.

Bill Clinton, el 42º presidente de los Estados Unidos, dio que hablar -relojeramente hablando, aunque no solamente- desde su llegada a la Casa Blanca. No solo apareció con un Timex Ironman sino que lo también llevó en el baile inaugural de su mandato, provocando la indignación de la sección de estilo del Washington Post, que tildó al reloj de “gárgola de muñeca”. Uno de los dos que usó en esa época fue más tarde donado a la sección presidencial Smithsonian Institution.

En 1994, y para celebrar el 50 aniversario del Día D en las playas de Normandía, la francesa LIP le regaló un reloj analógico aunque de cuarzo (“electronic”) llamado, cómo no, General de Gaulle

Siguiendo la tradición finlandesa, en 1997 Clinton también recibió su Vulcain Cricket de manos de los Paajanen, a quienes se lo agradeció con la correspondiente carta

Una vez fuera del cargo, se ha visto a Clinton usar un Vulcain Cricket, pero no es posible asegurar que sea el mismo, ya que la marca ha pasado por diferentes manos, y en esta imagen parece de la penúltima etapa, justo antes de la actual.

Y ha sido precisamente después de haber servido como 42º POTUS (President Of The United States) cuando hemos podido ir viendo la extensa colección de Bill Clinton en la que, por cierto, jamás hubo un Rolex. Al menos conocido:

A. Lange&Söhne Grosse Langematik Gangreserve

A. P. Jules Audemars

Frank Muller Cintrée, varios Panerais y más relojes sin identificar. Es por esto que -a falta de lo que puedan ‘aportar’ los nuevos presidentes- Clinton es, por ahora, el más relojero de todos ellos. Por cierto ¿se han dado cuenta de que también es zurdo aunque lleve el reloj en la izquierda?

Que la mayoría de presidentes norteamericanos proceden de familias acomodadas no es ninguna novedad. Hay excepciones, desde luego, pero no en el caso de George W. Bush, 43º ocupante de la Casa Blanca e hijo a su vez de otro presidente. Aun así, no se le conocen más relojes que el Timex Indiglo, aunque en dos versiones: una con la esfera blanca standard y otro con la bandera del país y una inscripción relacionada con él mismo.

Se reveló una decisión premonitoria cuando en 2007 saludaba a un grupo de simpatizantes albaneses. Se informó que el reloj de Bush podría haber sido robado, ya que de repente no lo llevaba puesto. La Casa Blanca declaró que él mismo se lo había quitado y guardado en el bolsillo, pero viendo el vídeo la cosa no está tan clara.

Una vez abandonada la Casa Blanca, sigue usándolo para sus actividades agropecuarias en Texas (con Jay Leno)

Tal vez el reloj más famoso de Barak Obama no sea el Vulcain Cricket -regalado por la marca, una vez los Paajanen dejaron el negocio de la joyería-relojería-.

Sino el que el personal de su servicio secreto le regaló en 2007 (dos años antes de acceder a la presidencia) con motivo de su cumpleaños: un Jorg Gray JG6500 con el emblema del propio servicio y con el que se le ha visto en infinidad de ocasiones.

Como regalo que es, este reloj trae una dedicatoria en la trasera. Dedicatoria que el fabricante (supongo que con los permisos correspondientes) sigue ofreciendo en su web (aunque ya sin el emblema).

También antes de su primer mandato, Obama usó prolijamente un TAG-Heuer diver 1500 montado en una correa de cuero negro.

En su segundo mandato Obama usó varios smartwatches (volviendo un poco al contraste atuendo formal-reloj deportivo que inauguró Clinton) para, al final de su carrera presidencial, hacerse con un Rolex Cellini que pagó de su bolsillo (parece que la marca de la coronita ya no regalaba Presidents de oro…)

Por cierto, otro presidente zurdo… ¿cuántos van ya?

El siguiente y 45º POTUS fue -y es- Donald John Trump, pero voy a saltármelo momentáneamente para poder poner todos sus relojes al final, coincidiendo con su segundo y-por ahora- último mandato. Así pues, Joe, calienta que sales.

Antes de nada: Biden recibió su ‘preceptivo’ Cricket siendo todavía vicepresidente de Obama,

De esa época es también el Tissot T-Touch. Como auténtico connaisseur que es (¿o no?, luego lo vemos), Joe Biden sabe bien que cada ocasión requiere su reloj. Aunque en el desempeño de su cargo hay poca variedad de ocasiones, a lo largo de los años ha lucido una variada colección. Veamos.

En su discurso de toma de posesión ya apuntó maneras al vérsele con un Rolex Datejust azul (por cierto, debe tener una muñeca pequeña, porque se le veía enorme…)

El Seamaster de Biden, tal vez el más fotografiado de sus relojes, debe llevar con él más de 20 años si atendemos a las características de su brazalete de cinco eslabones y otros detalles como el bisel de aluminio. No sería de extrañar que todavía use tritio en sus índices y agujas.

No, Biden no es zurdo.

Pero todavía más antiguo es el Seiko 7T32-6M90 alarm, que llevó durante su campaña electoral y que algunos atribuyen a su voluntad de marcar un perfil bajo y de proximidad al votante, aunque es cierto que lo lució en el Despacho Oval (aquí, firmando decretos anti-COVID)

Y también es el reloj que eligió para su despedida de la Casa Blanca. Se dice que el de Biden es el primer Moonwatch usado en ese despacho. El último que tuvo la oportunidad de hacerlo oficialmente fue Nixon, y ya sabemos que renunció a él por ser de oro.

Pero parece que tiene o tuvo otro, con una pinta “rara”, por decirlo suavemente. Vamos, que esas subesferas huelen a falsificación a mucha distancia:

No dudo que tenga o haya tenido the real thing, pero me sorprende que incluso con esa evidencia tan palmaria nadie haya hecho más ruido… en fin, claroscuros de un aficionado.

Llegamos por fin al presidente más estrambótico -en lo tocante a relojes- que se recuerde, Donald Trump. No tanto porque sea el más rico en términos absolutos de dinero y se pueda permitir literalmente cualquier cosa (durante su primer mandato lució un Patek Philippe Ellipse, un Vacheron Constantin Historiques 1968 y un Rolex Day-Date Ref. 18038, entre otros):

Sino porque es el único que ha lanzado una marca de relojes con su propio apellido. La colección lanzada el año pasado, incluye un tourbillon de 100.000 dólares y modelos más sencillos que rondan los 500.

A pesar del lanzamiento con gran bombo y platillo, aún no hemos visto al presidente Trump (ni a nadie) usando ninguno de los relojes con su nombre, incluyendo modelos como el Trump Crypto President 47, el Trump’s Smoky Blue, el Fight-Figh-Fight o el Trump Shield Warrior. O igual es que quien los haya comprado solo los usa en la intimidad…

No es nuevo. En 2005, y siendo una estrella televisiva de los reality ya lanzó su  Signature Watch Collection en Macy’s, con histriónicas piezas de casi 50 mm de diámetro y, por supuesto, tonos dorados. 20 referencias con calibre de cuarzo sobre los que la publicidad afirmaba que eran “relojes sólidos, elegantes y, sobre todo, precisos». Pero el público no se dejó convencer. Las ventas fracasaron y la línea se retiró de las tiendas en menos de un año. Hoy día son auténticas rarezas, básicamente por lo escaso.

De esa época es el tourbillon que recibió de la marca neoyorquina Azad por su trabajo en El Aprendiz, y que parece proceder del mismo sitio que sus propias colecciones.

Por terminar con las frikadas, un ejemplo de reloj que lanzó en Amazon para financiar su última -y exitosa- campaña electoral:

En la Famous Faces Watch Auction For Charity, una subasta benéfica que Antiquorum, en combinación con Tournau, organizó en 1999, Donald Trump participó dos veces, una como aportador de un cronógrafo Universal Geneve “Senna”, y otra como ganador de la puja por el reloj Colibrí ya mencionado más arriba.

Trump también tuvo su Vulcain Cricket, entregado en 2018 por el incombustible Keijo Paajanen, que todavía sigue al pie del cañón… (¿dije cañón?) No hay foto, pero hay carta:

Bonus track: un Piaget que a falta de saber de dónde sale, bien podría haber servido de modelo para la Signature Collection

Y hasta aquí, y de momento, la recopilación de los relojes presidenciales norteamericanos. Haciendo un poco de predicción, y si se hace buena la tradición de que el vicepresidente sucede al presidente, me temo que J.D. Vance no va a dar mucho juego… o tal vez sí, a las agencias de espionaje extranjeras, que es bien sabido que los smartwatches los carga el diablo. En fin, hagan apuestas.

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