Es, sin lugar a duda, la semana relojera más intensa del año. Del 14 a 20 de abril tuvo lugar una nueva edición de Watches & Wonders, la feria ginebrina que tomó el relevo de Baselworld y SIHH. Aunque a priori parezca tiempo suficiente, hay que tener en cuenta que la feria crece cada año y esta vez ha logrado reunir un total de 65 marcas. Sumen cuatro o cinco novedades interesantes por cada una de ellas, en algunos casos hasta diez, y se harán una idea de la cantidad de información acumulada con la que regresa uno a casa. Tras unos días de reposo, me atrevo a dar los que para mí son las claves más interesantes de lo vimos en días pasados.
Se lleva lo pequeño
Que las firmas quieren reducir el tamaño de los relojes es algo que ya teníamos claro en los últimos tiempos y este Watches & Wonders nos lo ha confirmado. La tendencia actual es hacer relojes de tres agujas por debajo de los 39 milímetros, incluso llegando a los 35 milímetros del Oris Star Edition. Lo que hace poco se hubiera considerado un suicidio comercial, ahora mismo está al orden del día. Es verdad que el tamaño es una variable completamente subjetiva: cada uno sabe mejor que nadie el diámetro que le va a su muñeca. Pero la predisposición es tan potente que es inútil obviarla. Y además funciona. Solo hay que ver la actualización que ha hecho Bulgari de su Octo Finissimo. Tengo que reconocer que es un reloj que me siempre me ha gustado mucho, pero que siempre veía excesivos sus 40 milímetros sobre mi muñeca y, no menos importante, cierto desequilibrio entre su diámetro y la altura de la caja, ligeramente por encima de los 7 milímetros. La casa italiana se ha marcado en Watches & Wonders un sorprendente un Octo Finissimo de 37 milímetros que lo convierte en la referencia más equilibrada de toda la colección. Y solo tenéis que ver cómo me queda en la muñeca para estéis de acuerdo conmigo.



Otra firma que ha optado por reducir el tamaño de sus modelos más comerciales ha sido Grand Seiko. Los japoneses presentaron en Ginebra su reloj de buceo más pequeño de su colección de cuantos llevan calibre Spring Drive. El Ushio (bonito nombre) es 3 milímetros más pequeño que la conocida referencia SLGA015, aunque aún se quedan en unos respetables 40,8 milímetros. Suficientes para mí.
El titanio está de moda
Hay otra aspecto que tienen en común las mencionadas novedades de Bulgari y Grand Seiko: las dos están fabricadas en titanio. Y no son las únicas. Rara ha sido la casa que no ha apostado por este material en esta edición de Watches & Wonders, sobre todo si nos referimos a colecciones deportivas. Hago un breve repaso por mi cuaderno de apuntes y veo que Panerai, Hermes o Hublot, por nombrar unas pocas, también han presentados novedades en este material. Las virtudes del titanio son conocidas por los aficionados. Con su uso se consiguen relojes muy ligeros, resistentes a la corrosión e ideales para las pieles más delicadas. Aun así, me sorprende que TAG Heuer haya apostado por lanzar todas las referencias de la nueva generación del Monaco exclusivamente en titanio. Toda una declaración de intenciones.




Para mí, la reducción del tamaño de los relojes y su fabricación en titanio son un símbolo claro de cómo la relojería actual tiende a la ergonomía como regla básica. Que un reloj sea cómodo puede sonar a perogrullada, pero no hace tanto tiempo que ciertas firmas se vanagloriaban de lanzar unos armatostes tan pesados que a uno se le quitaban las ganas incluso de probárselos.
En busca de la tabla periódica
Parece que las casas relojeras se han hecho eco de las disputas geopolíticas entre China Estados Unidos por las tierras raras, porque esta edición de Watches & Wonders ha sido pródiga en materiales poco comunes hasta el punto de que alguno ha tenido que echar mano de sus apuntes de química del colegio. Quizás el caso más sorprendente haya sido Panerai con su nueva edición especial del Submersible Navy Seals, con caja elaborada en Afniotech, una aleación patentada, compuesta en un 95% de hafnio. Ya ha sido en casa cuando me he informado un poco sobre este extraño metal y me llevo la sorpresa de que es altamente inflamable cuando se trabaja con él. Seguro que el equipo de Panerai de que esto no ocurra: también lo es el magnesio y no he conocido ningún caso de heridos por culpa de llevar los antiguos Bulgari Magnesium.
Más nombres raros: Hublot ha presentado un reloj con esfera de osmio cristalizado. Es el Spirit of Big Bang Moonphase Impact Sapphire. La firma nos comenta que el osmio es el metal más raro de la tierra; más denso, duro y pesado que el platino. Como decoración, el osmio no aporta ninguna ventaja adicional al reloj, pero queda genial decir que tu reloj incorpora uno de los materiales más raros del planeta.


En la línea de estas materiales originales, hemos encontrado dos relojes fabricados en tantalio, el H. Moser & Cie. Endeavour Perpetual Calendar Concept Tantalum y la más recientes edición del exclusivo G.F.J. de Zenith. En Schaffhausen les han cogido gusto a los materiales más extraños y han fabricado el llamativo Streamliner Pump, su colaboración con Reebok, en cuarzo forjado; un material que, a diferencia del carbono, sí que puede realizarse en colores diferentes al negro. Todas estas novedades vuelven a confirmarnos que hay un mundo en la Alta Relojería de lujo más allá del oro y el platino.


Reyes sin corona
La relojería siempre debe sorprender y uno de los mejores métodos para conseguirlo es rompiendo con los convencionalismos técnicos. El año pasado ya lo vimos en el auge de las indicaciones digitales de la hora, una tendencia que este año ha seguido creciendo. En lugar de la habitual aguja pequeña, varias casas recuperan las horas saltantes mediante discos numéricos. No es algo nuevo: esta moda ya tuvo su auge entre finales del siglo XIX y los años veinte del siglo XX. Los diseñadores han recuperado esta disposición desde una perspectiva más contemporánea y jugando con las formas del reloj, como hace Trilobe con su Trente-Deux, capaz de indicar las horas, minutos y segundos sin emplear aguja alguna.


Sin embargo, ha sido la desaparición de la corona la tendencia que más me ha llamado la atención en este Watches & Wonders. En principio, la idea suena un poco excéntrica dada la funcionalidad que este elemento clave tiene en todos los relojes. Pero siempre hay firmas dispuestas a arriesgar. Así lo ha hecho IWC con Reloj de Aviador Venturer Vertical Drive, desarrollado en colaboración con Vast, empresa pionera en la creación de estaciones espaciales privadas. El Vertical Drive parte de la premisa de crear un reloj que pueda ser manipulado por los astronautas sin necesidad de quitarse los guantes. Más allá de la idea inicial, el Vertical Drive nos demuestra el potencial de la aventura espacial como campo de experimentación relojero del mismo modo que lo fueron los fondos marinos una vez acabada la Segunda Guerra Mundial.
También parece venido de otro planeta el [Super] Freak de Ulysse Nardin, creado con motivo del 25º aniversario de su lanzamiento y que, según sus responsables, es el reloj de indicación básica horaria más complejo jamás creado. Se apoyan para esta afirmación en los 511 componentes de su mecanismo, la presencia de dos tourbillones inclinados y del diferencial más pequeño del mundo. El [Super] Freak es una maravilla técnica en una época en la que no abundan los relojes super tecnológicos. La ausencia de la corona se resuelve en esta ocasión con un doble sistema: un anillo giratorio en el fondo de la caja para cargar el mecanismo manual y el bisel para ajustar la hora.

Por cierto, me gusta bastante el método elegido por Ulysse Nardin para explicar sus novedades. En su caso prefieren dedicar todo el tiempo de la exposición a un único reloj. Pasó el año pasado con el Diver [Air] y acaban de repetirlo con este [Super] Freak. El resto de las casas optan por acumular cuantas más novedades mejor y muchas veces sales del estand confundiendo lo que has visto. En Ulysse Nardin van al grano. Y les funciona.
Tampoco encontramos corona en el Type 11, la última creación de Ressence, ni las referencias de Marco Tedeschi, el relojero ginebrino conocido hasta ahora por Kross Studio y que este año ha decidido poner por fin el nombre en las esferas de sus creaciones. Ambas pequeñas marcas nos demuestran que aún hay espacio para innovar dentro de una relojería que, por desgracia, peca a veces de falta de imaginación.


Encuentros y despedidas
Con apenas cuatro ediciones físicas, Watches & Wonders es la feria más potente del sector, pero con un enorme potencial de crecimiento… si el saturado pabellón de Palexpo se lo permite. Cuenta con grandes nombres del sector. No todos: las firmas de Swatch Group y otras firmas independientes como Breitling aún se resisten a unirse. En cualquier caso, su poder de atracción es importante y cada vez son más las firmas que se incorporan. El año pasado fue Bulgari y en 2026 ha sido el turno de Audemars Piguet. También ha habido despedidas. Montblanc y Bell & Ross son los nombres más sonados que ya no han estado presentes en la última edición.
Todos son, sin cuestión, nombres importantes de cuyas novedades conviene estar pendiente para saber qué se cuece en el sector. Forman, digámoslo así, parte de la obligación del experto. Después viene el placer, que no es otro que el conocer nuevas marcas. Y aquí la edición 2026 nos ha proporcionado bastante alegrías con nada menos que once caras nuevas. Dos nombres quiero destacar. Uno es ya es un viejo conocido por los seguidores más veteranos. Me refiero a Corum, una casa que se merece una segunda oportunidad por todo el fantástico legado que acumula del pasado, con creaciones tan imaginativas como el Bubble, el Coin Watch o el Rolls Royce.
De la segunda, debo confesar que era una de las firmas que más me apetecía ver en vivo en esta edición de Watches & Wonders. Se trata de Behrens, un firma ¡china! que, en el poco tiempo que lleva de andadura, ha presentado piezas muy interesantes, con colaboraciones con relojeros de la categoría de Vianney Halter. También me ha sorprendido la evolución de H. Moser & Cie., que ha pasado de un pequeño estand en el prestigioso, y no siempre muy concurrido, Carré des Horlogers, a contar con generoso espacio en el pasillo central. Un buen síntoma del crecimiento que ha experimentado la firma en los últimos años.


