Mucho más allá de su función vital, el corazón ha sido durante siglos una imagen cargada de significado. Su representación visual, alejada de la realidad física, nació de la necesidad de traducir los sentimientos: el órgano central del sistema circulatorio fue también entendido como el centro de las emociones. Y con la imaginación puesta en los afectos, este comenzó a dibujarse no como es sino como se siente.
Desde los manuscritos medievales hasta la iconografía popular contemporánea, la icónica silueta ha funcionado como un código universal en todas las culturas y mundos, especialmente en el de la joyería, donde las piezas adquieren un valor sentimental y romántico mucho más fuerte que el material. Lucir un corazón significa llevar una declaración, una promesa o un recuerdo. Y regalarlo supone querer materializar un sentimiento para convertirlo en eterno.

Fiel a su compromiso de dar valor a todas las grandes historias de nuestra vida, RABAT acaba de incorporar una selección de nuevas piezas a su universo RABAT Diamonds con el corazón como protagonista. Pero no como un elemento decorativo sino como una forma de lenguaje que dialoga con nuestras emociones.
En esta ocasión, el diseño es la clave: estas siluetas que emulan corazones huyen de la literalidad para apostar por nuevas líneas, volúmenes y proporciones. El símbolo se expande, gana presencia y se convierte en una forma escultórica. Cada una de estas joyas realizadas con oro y pavé de diamantes es una oportunidad para representar nuestras historias más personales.
Entre estas nuevas piezas destacan el collar de eslabones con un corazón central de diamantes, concebido como eje de toda la composición. Su presencia es rotunda, pero equilibrada, convirtiéndose en un auténtico talismán. La selección se amplía con pendientes y anillos con corazones entrelazados, y pulseras con delicadas líneas curvas, en oro rosa, blanco y amarillo, creadas de manera artesanal por los maestros joyeros de RABAT.
Y como ya es habitual en RABAT, la primera en llevar estas piezas ha sido Gara Arias, que posa en la campaña de San Valentín con la emoción y la autenticidad que solo puede ofrecernos el amor verdadero.
Esta colección encuentra un nuevo punto de expresión. El corazón, despojado de clichés, recupera su dimensión más honesta: la de un emblema que habla de vínculos, de emociones y de momentos especiales que queremos celebrar y conmemorar. Feliz mes del amor.