El tiempo de las estrellas por Santiago Tejedor

18 Ago 2026

Los relojes siempre son más que relojes. Desarrollamos con ellos una relación muy personal; íntima me atrevería a decir. Y, como forma parte de la personalidad de cada uno, también nos interesa saber qué reloj lleva esa gente a la que admiramos y que nos resulta tan cercana como si fuera parte de la familia.

Steve McQueen – Tag Heuer Monaco

El 3 de marzo de 1969 se ponía a la venta, de manera simultánea en Nueva York y en Ginebra, el Heuer Monaco, cuyo nombre completo era Heuer Chronomatic Monaco 1133B y que incorporaba el recién presentado movimiento de cronógrafo automático conocido como Calibre 11.

El Monaco, en palabras del dueño de la casa relojera Jack Heuer «fue originalmente un fracaso». Su caja cuadrada -y por cierto, hermética, una primicia en ese entonces- era quizá demasiado atrevida, incluso en esa época tan creativa. Pero hubo algo que cambió el destino del reloj. Steve McQueen (que en realidad usaba Rolex) insistió en llevar uno en la mítica película Las 24 horas de Le Mans de 1970, sirviendo de embajador mundial para la marca.

De la nada, a obtener estatus de icono de la relojería. Algo así sólo puede ocurrir si va de la mano de una estrella como McQueen.

Steve regaló uno de los Monaco usados en la película a Haig Alltounian, el mecánico jefe de Le Mans. El reloj llevaba escrito el nombre del mecánico y, cuando se subastó en 2020, alcanzó un precio de 2.208.000 dólares.

Audrey Hepburn – Longines Dolce Vita

Si preguntamos quién es la personificación de la femineidad, la elegancia y el refinamiento, es muy probable que la mayoría de las respuestas coincidan: Audrey Hepburn.

Su figura delgada, su cara angelical y su sonrisa chispeante eran muy distintas al estándar de su época y la hicieron destacar inmediatamente. Pero no era sólo una cara bonita: fue una excelente actriz que supo demostrar sus dotes dramáticas (recordemos su papel de mujer ciega en Sola en la oscuridad) y que, además, dominaba seis idiomas. Esta excepcionalidad le vino muy a mano en su amplia labor como embajadora de Unicef.

Alguien que incluso definió una de las categorías de vestido femenino (el little black dress que lució en Desayuno con Diamantes) llevaba en la muñeca un reloj igualmente elegante: un Longines que nació en la misma década que la actriz y que fue el origen de una de las colecciones más exitosas de la casa: el Dolce Vita. Elegante y atemporal. Como es la propia Audrey Hepburn.

Paul Newman – ROLEX daytona

Si hay un matrimonio modélico y admirado en Hollywood, ese fue el de Paul Newman y Joanne Woodward. Pero, además de su mujer y el cine, Paul tenía otro amor: el de las carreras de automóviles. Por eso su mujer le regaló un Daytona en el que grabó un mensaje: “Conduce con cuidado. Yo”.

Una deliciosa dedicatoria que encapsula la preocupación que deriva de un amor que no necesita ni poner su nombre.

Paul lo llevó durante años y se lo regaló a James Cox, quien en aquel entonces era novio de su hija Nell. Él lo conservó con mimo hasta que fue subastado en octubre de 2017. Su precio de venta lo convirtió en el reloj de pulsera más caro del mundo: 17.752.500 dólares.

Un récord a la altura de la gran estrella eterna que fue Paul Newman.

John Lennon – Patek Philippe ref. 2499

Al contrario de lo que ocurre hoy con muchos artistas, los miembros de The Beatles, como la mayoría de músicos de las generaciones anteriores al siglo XXI, no fueron especialmente conocidos por sus relojes. La gran excepción fue John Lennon, que recibió de Yoko Ono un Patek Philippe 2499 por su 40 cumpleaños, apenas dos meses antes de su asesinato. Considerado por muchos como el Patek Philippe definitivo, este calendario perpetuo combinaba el encanto de la relojería clásica con detalles avanzados para su época, como el cristal de zafiro. Además, se trataba de una pieza especialmente singular: Yoko lo adquirió en Tiffany & Co. de Nueva York y lucía la firma del prestigioso minorista en la esfera.

Conocido como el “Lennon 2499”, el reloj llevaba grabada en el reverso la frase (Just Like) Starting Over, en referencia a la canción que Ono y Lennon compusieron tras su breve separación. A comienzos de este siglo fue robado por el chófer de Yoko Ono y pasó por varias manos hasta acabar en Hong Kong, lo que dio lugar a una larga batalla legal que terminó en 2023 con la recuperación de la pieza por parte de Ono. Si el Rolex de Paul Newman alcanzó cifras históricas en subasta, resulta difícil imaginar cuánto podría valer hoy el reloj de John Lennon, una pieza única tanto por su importancia relojera como por la historia que la acompaña.

Miles Davides – Breitling Navitimer

Miles Davis es una de las figuras más influyentes y carismáticas de la historia del jazz. Amante de la buena vida, coleccionó coches exóticos de marcas como Ferrari, Mercedes-Benz o Lamborghini, y su personalidad desafiante y magnética lo convirtió en el protagonista de la primera gran entrevista de Playboy. Críptico, vanidoso y extraordinariamente talentoso, dedicó toda su carrera a reinventar el jazz, acercándolo constantemente a nuevas corrientes de la música popular.

Sin embargo, hubo algo que permaneció inalterable durante años: su Breitling Navitimer 806 de finales de los años sesenta. Este modelo, concebido originalmente para pilotos, incorporaba una sofisticada regla de cálculo en la esfera que permitía realizar operaciones de navegación en vuelo. El ejemplar de Miles Davis destacaba además por llevar el logotipo “Twin Jets”, formado por dos colas de avión a reacción, un símbolo de la revolución que transformó los viajes internacionales y dio origen a la llamada Jet Set.

Más de medio siglo después, el Navitimer sigue siendo uno de los grandes iconos de la relojería. Su diseño apenas ha cambiado con el paso del tiempo, conservando intacto el carácter que cautivó a generaciones de aviadores, aventureros y amantes de los relojes, entre ellos el propio Miles Davis.

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